Sopa china de tomate y huevo con jengibre Recipe
La ligera sopa china de tomate y huevo es uno de los platos más sencillos y caseros en China. Recuerda un poco a nuestra sopa de tomate, pero en lugar de nata lleva delicadas cintas de huevo cuajado y un suave aroma a jengibre. Ideal para una comida o cena rápida cuando quieres algo caliente pero no pesado.
La sopa china de tomate y huevo con jengibre es un clásico casero que combina la dulzura de los tomates maduros con delicadas cintas de huevo y una nota de jengibre reconfortante. A diferencia de las sopas de tomate más pesadas con nata, esta versión es ligera pero saciante gracias a la proteína de los huevos. Es uno de esos platos que en China se preparan "con nada", cuando en la nevera solo hay unos pocos ingredientes básicos.
Consejos del chef
Sofríe primero los tomates unos instantes en el aceite hasta que suelten jugo y se empiecen a deshacer: así la sopa tendrá un sabor más profundo y un color más bonito. Vierte los huevos en un hilo fino sobre la sopa que hierva suavemente, removiendo en un solo sentido, para que se formen las características cintas suaves y no grumos. Corta el jengibre en láminas finas o rállalo, pero no te pases con la cantidad para que no domine el sabor del tomate.
Sugerencias de servicio
Sirve en cuencos grandes, preferiblemente con un bol de arroz al lado o con panecillos al vapor si te gustan. Para beber basta con té verde caliente o simplemente agua: la sopa ya tiene un sabor muy marcado. Es perfecta como cena rápida después de entrenar o como almuerzo reconfortante en un día frío cuando no tienes tiempo para cocinar mucho.
Ingredientes
- tomates maduros medianos, mejor si son blandos y dulces - 4 pieza
- huevos - 3 pieza
- jengibre fresco aprox. un trozo de 2 cm - 10 g
- cebolla tierna (cebolleta) o cebollino - 2 pieza
- caldo de pollo o de verduras puede ser de pastilla, pero el casero sabe mejor - 800 ml
- aceite - 1.5 cucharada
- salsa de soja - 1 cucharada
- azúcar equilibra la acidez de los tomates - 1 cucharadita
- sal al gusto
- pimienta blanca o negra - 0.25 cucharadita
Preparación
- Escalda los tomates con agua hirviendo, quítales la piel (si no tienes tiempo, puedes dejarla) y córtalos en trozos grandes.
- Pela el jengibre y córtalo en láminas muy finas o en bastoncitos. Pica la cebolleta finamente, separando la parte blanca de la verde.
- Casca los huevos en un cuenco y bátelos con un tenedor hasta que la clara y la yema se integren bien.
- Calienta el aceite en una olla a fuego medio. Añade el jengibre y la parte blanca de la cebolleta y sofríe 30–40 segundos, removiendo, hasta que empiecen a desprender un aroma intenso pero sin dorarse.
- Añade los tomates troceados. Sofríe 3–4 minutos, removiendo, hasta que empiecen a deshacerse y suelten jugo.
- Vierte el caldo, añade la salsa de soja y el azúcar. Lleva a ebullición, luego baja el fuego y cuece 5 minutos, hasta que los tomates se ablanden por completo.
- Prueba la sopa y sazona con sal y pimienta a tu gusto.
- Baja el fuego para que la sopa solo hierva suavemente. Vierte poco a poco los huevos batidos en un hilo fino, mientras remueves la sopa con movimientos circulares en un solo sentido. Tras 20–30 segundos el huevo se cuajará formando delicadas cintas.
- Cuece 1 minuto más a fuego bajo, sin remover demasiado para no romper las cintas de huevo.
- Retira la sopa del fuego, espolvorea con la parte verde de la cebolleta picada y sirve de inmediato.
Conservación
Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera y consume en 1–2 días. Caliéntala suavemente sin hervirla fuerte para que las cintas de huevo no se endurezcan demasiado.