Psito kolokithi: calabacín al horno a la griega con feta y hierbas Recipe
El calabacín ligeramente asado al horno, espolvoreado con feta y hierbas, es un acompañamiento muy popular en las comidas de los hogares y tabernas griegas. A menudo se sirve junto a carne o pescado a la parrilla, pero también funciona muy bien como cena ligera con una rebanada de pan. De sabor recuerda a las verduras italianas al horno, pero con un marcado acento de feta y orégano.
Este calabacín al horno demuestra que hace falta muy poco para convertir una verdura sencilla en un plato griego lleno de carácter: un buen aceite de oliva, ajo, orégano, limón y feta hacen todo el trabajo. Gracias al horneado corto, el calabacín queda tierno pero no pasado, y los bordes ligeramente tostados le aportan dulzor y profundidad de sabor. Es una forma estupenda de incorporar más verduras al menú diario en una versión muy mediterránea.
Consejos del chef
No cortes el calabacín demasiado fino: unas rodajas de unos 0,5 cm permiten que se ablande sin convertirse en puré. Ten cuidado de no pasarte con la sal en la marinada, porque la feta al final añade salinidad extra; es mejor rectificar de sal después de probar el plato terminado. Si quieres bordes más dorados, en los últimos 3–4 minutos enciende la función grill del horno y vigila para que el calabacín no se queme.
Sugerencias de servicio
Sirve como guarnición de pollo a la parrilla, pescado a la plancha o brochetas; es perfecto para reuniones veraniegas alrededor de la barbacoa en el balcón o en el jardín. Para una cena ligera basta añadir un trozo de baguette fresca o pan de masa madre y una ensalada sencilla de tomates. Para acompañar, va bien un vino blanco seco, agua con gas y limón o limonada casera, especialmente en las noches cálidas.
Ingredientes
- calabacín - 600 g
- queso feta - 80 g
- aceite de oliva - 30 ml
- ajo - 2 dientes
- orégano - 1 cucharadita
- limón - 0.5 piezas
- sal - 0.5 cucharaditas
- pimienta - 0.25 cucharaditas
- perejil - 1 cucharada
Preparación
- Precalienta el horno a 200°C (calor arriba y abajo). Forra una bandeja con papel de hornear.
- Lava el calabacín, corta los extremos y córtalo a lo largo en rodajas de unos 0,5 cm de grosor o en medias rodajas si el calabacín es grueso.
- Pela el ajo y pícalo muy fino. En un cuenco pequeño mezcla el aceite de oliva, el ajo, el orégano, la sal y la pimienta.
- Coloca las rodajas de calabacín en la bandeja en una sola capa. Úntalas por ambos lados con el aceite aromatizado, usando un pincel de cocina o las manos.
- Introduce la bandeja en el horno precalentado y hornea 15–20 minutos, hasta que el calabacín se ablande y se dore ligeramente por los bordes. A mitad de cocción puedes dar la vuelta a las rodajas.
- Saca la bandeja del horno. Rocía el calabacín con zumo de limón y espolvorea por encima el queso feta desmenuzado.
- Vuelve a meter la bandeja en el horno durante 3–5 minutos, solo el tiempo suficiente para que la feta se caliente ligeramente y empiece a ablandarse, no es necesario que se derrita por completo.
- Al sacar del horno, espolvorea el plato con perejil picado y sirve de inmediato o tras dejarlo templar ligeramente.
Conservación
Guarda el calabacín sobrante en un recipiente hermético en la nevera y consume en 1–2 días. Sabe bien tanto a temperatura ambiente como ligeramente recalentado en el horno o en una sartén.