Berenjenas al horno con tomate y queso al estilo español Recipe
Las berenjenas al horno con tomate y queso son un plato de verduras ligero pero saciante que en España se sirve a menudo como entrante caliente o como comida vegetariana. Recuerda un poco a la parmigiana italiana, pero es más sencillo y ligero, con más aceite de oliva y hierbas. Ideal cuando tienes unas berenjenas en la nevera y quieres hacer algo más vistoso que simplemente freírlas.
Estas berenjenas al horno al estilo español recuerdan a la comida casera de los bares de tapas de la costa: mucho aceite de oliva, hierbas y una salsa de tomate sencilla pero intensa en lugar de un rebozado pesado. El montaje en capas de berenjenas y tomates hace que el plato sea a la vez ligero y muy saciante, y el queso gratinado aporta una textura agradable y fundente. Es una forma estupenda de convertir la berenjena en protagonista y no solo en guarnición.
Consejos del chef
Después de salar las berenjenas, dales realmente esos 15 minutos: verás cuánta agua sueltan y cómo cambia su sabor tras el horneado. Durante el horneado, vigila los bordes de las rodajas: si empiezan a dorarse claramente, es señal de que las berenjenas ya están tiernas y listas para gratinar. Ten cuidado de no excederte con la cantidad de queso en la superficie: una capa demasiado gruesa se derretirá y sudará en lugar de dorarse ligeramente.
Sugerencias de servicio
Sirve con una copa de vino español seco, por ejemplo un tempranillo o una rioja joven, y con una ensalada sencilla de rúcula aliñada con aceite de oliva. También va muy bien una rebanada de baguette crujiente o de focaccia casera para recoger la salsa del fondo de la fuente. Es un plato ideal para una comida tardía y tranquila de fin de semana, cuando puedes meter el gratinado en el horno y poner la mesa con calma.
Ingredientes
- berenjena de tamaño medio - 2 piezas
- tomates maduros, cortados en rodajas - 3 piezas
- tomates en conserva troceados, para la salsa - 200 g
- queso amarillo rallado, por ejemplo gouda o mozzarella en bloque - 120 g
- ajo finamente picado - 3 dientes
- cebolla finamente picada - 0.5 piezas
- aceite de oliva - 4 cucharadas
- orégano seco - 1 cucharadita
- albahaca seca o unas cuantas hojas frescas - 1 cucharadita
- sal al gusto
- pimienta negra al gusto
Preparación
- Precalienta el horno a 200°C (calor arriba y abajo). Corta las berenjenas en rodajas de unos 1 cm de grosor, sala por ambos lados y deja reposar 15 minutos sobre un colador o un plato para que suelten agua y pierdan el amargor.
- Mientras tanto prepara una salsa sencilla: calienta 1 cucharada de aceite de oliva en una sartén a fuego medio, añade la cebolla picada y sofríe 3–4 minutos hasta que se ablande. Añade la mitad del ajo y sofríe 1 minuto más.
- Vierte los tomates en conserva, añade el orégano, una pizca de sal y pimienta. Cocina a fuego bajo 8–10 minutos, hasta que la salsa espese ligeramente. Retira del fuego.
- Aclara las rodajas de berenjena bajo el grifo para eliminar el exceso de sal y sécalas bien con papel de cocina.
- Coloca las berenjenas en una bandeja forrada con papel de horno, úntalas por ambos lados con 2 cucharadas de aceite de oliva (puedes usar un pincel) y hornea 15 minutos, dándoles la vuelta a mitad de tiempo, hasta que se ablanden y se doren ligeramente.
- Unta el fondo de una fuente apta para horno con una capa fina de salsa de tomate. Coloca una primera capa de berenjenas, encima parte de las rodajas de tomate fresco, espolvorea con un poco de ajo, sal, pimienta y albahaca.
- Repite las capas: salsa, berenjenas, tomates y especias, hasta acabar con los ingredientes. Extiende el resto de la salsa por encima y espolvorea con el queso rallado.
- Rocía la superficie con la 1 cucharada de aceite restante e introduce la fuente en el horno. Hornea 20 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente.
- Al sacar la fuente del horno, deja reposar el gratinado 5–10 minutos para que se temple un poco y sea más fácil de cortar. Sirve caliente.
Conservación
Guarda las sobras, una vez frías, bien tapadas en la nevera y consume en 2–3 días. Puedes recalentarlas suavemente en el horno o en una sartén tapada; si se han secado demasiado, añade un chorrito de agua o de salsa de tomate antes de calentar.