Albóndigas turcas de pavo en salsa de tomate y yogur Recipe
Albóndigas tiernas de pavo picado, guisadas en una delicada salsa de tomate y yogur, con un toque de ajo y hierbas. Es una versión más ligera de muchos platos cárnicos turcos, que suelen prepararse con ternera o cordero. Su sabor recuerda a una mezcla entre albóndigas en salsa de tomate y una suave salsa de yogur, ideal para una comida familiar.
Estas albóndigas turcas de pavo combinan la ligereza de la carne de ave con el profundo carácter especiado de la cocina turca, normalmente asociada a la ternera y el cordero. El delicado y ligeramente ahumado comino y el pimentón se encuentran aquí con una salsa de tomate y yogur cremosa y a la vez refrescante, que envuelve agradablemente la carne en lugar de dominarla. Este plato sabe como un punto intermedio entre las clásicas albóndigas caseras en salsa y un aromático kebab en versión de comida reconfortante.
Consejos del chef
Amasa la carne con la mano al menos 3–4 minutos, hasta que la mezcla se vuelva claramente pegajosa: así las albóndigas no se desharán en la salsa. Añade el yogur a la salsa poco a poco, a fuego muy bajo y, preferiblemente, previamente atemperado (mezcla unas cucharadas de salsa caliente con el yogur) para evitar que se corte. Dora las albóndigas solo hasta que se doren ligeramente: si las secas demasiado en la sartén, después del guiso ya no quedarán tan jugosas.
Sugerencias de servicio
Lo mejor es servirlas con arroz pilaf o bulgur, que absorberán la salsa, y una sencilla ensalada de pepino y tomate con abundante perejil. Para beber, combina muy bien con ayran o yogur natural diluido con agua y una pizca de sal, y por la noche con un vino tinto seco de cuerpo medio. Este plato es perfecto para “salvar la situación” en una comida de sábado con amigos cuando quieres servir algo casero pero un poco más exótico que las albóndigas tradicionales.
Ingredientes
- carne de pavo picada - 500 g
- cebolla - 1 pieza
- ajo - 3 diente
- pan rallado - 3 cucharada
- huevo - 1 pieza
- tomates - 400 g
- yogur - 200 g
- concentrado de tomate - 1 cucharada
- pimentón dulce - 1 cucharadita
- pimentón picante - 0.5 cucharadita
- comino molido - 0.5 cucharadita
- aceite vegetal - 2 cucharada
- perejil fresco picado - 2 cucharada
- sal
- pimienta negra
Preparación
- Pela la cebolla y rállala en un rallador fino o pícalo muy fino. Pela el ajo y pásalo por un prensador.
- Pon la carne picada en un cuenco, añade la mitad de la cebolla rallada, 1 diente de ajo, el pan rallado, el huevo, el comino, media cucharadita de sal y un poco de pimienta. Amasa bien con la mano hasta obtener una mezcla homogénea y ligeramente pegajosa.
- Forma con la mezcla pequeñas albóndigas del tamaño de una nuez y colócalas en un plato.
- Calienta el aceite en una sartén grande a fuego medio. Dora las albóndigas por tandas durante 5–6 minutos, dándoles la vuelta hasta que se doren ligeramente por todos los lados. No hace falta que estén completamente hechas por dentro. Pásalas a un plato.
- En la misma sartén añade el resto de la cebolla y sofríe 3–4 minutos, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente transparente. Añade el ajo restante y sofríe 30 segundos más, removiendo.
- Añade el pimentón dulce y el picante y el concentrado de tomate, mezcla y sofríe 30–40 segundos para que las especias se calienten.
- Vierte los tomates de lata, sazona con sal y pimienta, mezcla y cocina a fuego medio 5–7 minutos, hasta que la salsa espese ligeramente.
- Baja el fuego, añade el yogur mezclando para que se integre bien con la salsa. No dejes que hierva con fuerza para que el yogur no se corte.
- Coloca con cuidado las albóndigas doradas en la salsa, tapa la sartén y deja cocer a fuego lento 10–12 minutos, hasta que la carne esté completamente hecha por dentro.
- Al final espolvorea el plato con perejil picado y sirve bien caliente.
Conservación
Guarda las albóndigas con salsa en un recipiente hermético en la nevera hasta 2–3 días. Recalienta suavemente en una cacerola a fuego bajo, removiendo de vez en cuando; si la salsa está demasiado espesa, añade un poco de agua o caldo. El plato también se puede congelar hasta 2 meses; descongela en la nevera durante la noche antes de recalentar.