Albóndigas de pavo a la italiana en salsa de tomate y albahaca Recipe
Una versión más ligera de las albóndigas italianas: hechas con carne de pavo, guisadas en una aromática salsa de tomate con albahaca. Es un plato casero y familiar que en Italia se sirve a menudo con pasta o simplemente con un trozo de pan para mojar en la salsa.
Estas albóndigas de pavo son una versión más ligera, pero igual de aromática, de las clásicas meatballs italianas, guisadas en una salsa espesa de tomate y albahaca. La carne de pavo es delicada, y el parmesano, el ajo y las hierbas le dan un carácter casero y muy sabroso. Es uno de esos platos cuyo aroma llena toda la casa y hace que todos se reúnan enseguida en la mesa.
Consejos del chef
Al mezclar la carne con los demás ingredientes, no la amases en exceso: así las albóndigas quedarán tiernas y no compactas. Es buena idea dejar reposar la mezcla en la nevera unos minutos para que el pan rallado se hidrate y todo se ligue; de este modo las albóndigas no se desharán en la salsa. Cocina la salsa de tomate a fuego bajo hasta que espese ligeramente y pierda la acidez cruda: lo notarás por un aroma más profundo y dulzón.
Sugerencias de servicio
Sirve las albóndigas con espaguetis u otra pasta larga, con mucha salsa y un buen puñado de parmesano recién rallado. También funcionan muy bien como comida de domingo con un cuenco de puré de patatas o simplemente con una rebanada de pan fresco para mojar. Es un plato con el que puedes alimentar sin problema a un grupo grande, ideal para reuniones familiares cuando todos vienen “a por algo calentito con salsa”.
Ingredientes
- carne de pavo picada preferiblemente del muslo, es más jugosa - 500 g
- pan rallado para la mezcla de las albóndigas - 4 cucharadas
- leche para remojar el pan rallado - 60 ml
- huevo - 1 pieza
- parmesano rallado aporta sabor a las albóndigas - 30 g
- dientes de ajo 2 para las albóndigas, 1 para la salsa - 3 piezas
- perejil fresco finamente picado - 2 cucharadas
- passata de tomate puré de tomate espeso - 700 ml
- albahaca fresca hojas desgarradas - 1 puñado
- aceite de oliva para freír y para la salsa - 3 cucharadas
- azúcar para equilibrar la acidez de los tomates - 0.5 cucharaditas
- sal al gusto
- pimienta negra recién molida al gusto
Preparación
- Vierte la leche sobre el pan rallado en un cuenco pequeño y deja reposar 5 minutos, hasta que absorba el líquido.
- En un cuenco grande pon la carne de pavo picada, el pan rallado remojado, el huevo, el parmesano rallado, 2 dientes de ajo finamente picados, el perejil, una pizca de sal y pimienta.
- Amasa la mezcla con la mano durante 2–3 minutos, hasta que los ingredientes se integren bien y la masa quede ligeramente pegajosa.
- Forma con la masa pequeñas albóndigas del tamaño de una nuez y colócalas en un plato.
- Calienta 2 cucharadas de aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio. Coloca las albóndigas en una sola capa y fríelas 6–8 minutos, dándoles la vuelta cada pocos minutos, hasta que estén ligeramente doradas por todos los lados. No hace falta que estén completamente hechas por dentro todavía.
- Pasa las albóndigas doradas a un plato. En la misma sartén añade 1 cucharada de aceite de oliva y 1 diente de ajo picado. Fríe 30–40 segundos, hasta que desprenda aroma.
- Vierte la passata de tomate, añade el azúcar, una pizca de sal y pimienta. Mezcla y lleva a ebullición suave.
- Baja el fuego al mínimo y vuelve a poner las albóndigas en la salsa. Tapa la sartén y cocina a fuego lento 15–20 minutos, hasta que las albóndigas estén completamente hechas y la salsa se haya espesado ligeramente.
- Al final añade las hojas de albahaca desgarradas, mezcla y cocina 1 minuto más.
- Prueba la salsa y, si es necesario, ajusta con más sal, pimienta o una pizca de azúcar.
- Sirve las albóndigas napadas con la salsa, con pasta, arroz o pan.
Conservación
Las albóndigas con salsa se conservan en la nevera, en un recipiente hermético, 2–3 días. Caliéntalas suavemente en una sartén o cazo, añadiendo si hace falta un chorrito de agua o passata para aligerar la salsa. También se pueden congelar hasta 3 meses; descongela en la nevera y recalienta a fuego lento.