Revuelto turco con tomate y hierbas en mantequilla Recipe
Un revuelto suave con trozos de tomate, hecho en mantequilla y espolvoreado con hierbas frescas, es el primo más sencillo del más conocido menemen. En los hogares turcos este tipo de desayuno se come con una cesta de pan, aceitunas y queso, a menudo largo y sin prisas. En nuestra mesa funciona como un desayuno rápido, pero con un toque un poco más "vacacional".
Este revuelto es una versión casera y simplificada del menemen turco: menos salsa y más huevos suaves y mantecosos con jugosos trozos de tomate. Las hierbas aportan frescor y hacen que se sienta como un desayuno tomado en una terraza sobre el mar Egeo. Es una forma estupenda de convertir unos simples huevos en un desayuno con un ligero aire vacacional.
Consejos del chef
No cocines demasiado los tomates: solo deben ablandarse un poco, pero no deshacerse en salsa, de lo contrario el revuelto quedará aguado. Remueve los huevos con calma y no demasiado a menudo, a fuego bajo; cuando parezcan aún un pelín poco hechos, retira la sartén del fuego, porque terminarán de cuajarse con el calor residual. Si usas tomates muy jugosos, puedes retirar con cuidado la parte central más acuosa con las semillas para conseguir una textura más cremosa.
Sugerencias de servicio
Sírvelo con pan de pita caliente, una baguette fresca o simplemente con una rebanada de pan de centeno de masa madre, ideal para mojar en la yema y el jugo de tomate. Le van de maravilla unas aceitunas, rodajas de pepino y un té negro fuerte en vaso, como en las casas turcas. Es un desayuno perfecto para las mañanas de domingo perezosas, cuando quieres comer algo rápido pero no del todo "a la carrera".
Ingredientes
- huevos - 4 piezas
- tomates - 2 piezas
- mantequilla - 25 g
- leche - 2 cucharadas
- cebollino picado - 2 cucharadas
- eneldo picado - 1 cucharada
- sal - 0.5 cucharaditas
- pimienta negra molida - 0.25 cucharaditas
Preparación
- Corta los tomates en dados medianos. Si tienen la piel muy dura, puedes escaldarlos antes con agua hirviendo y pelarlos, aunque no es imprescindible.
- Pica finamente el cebollino y el eneldo.
- Casca los huevos en un bol, añade la leche, la sal y la pimienta. Bate con un tenedor o varilla hasta obtener una mezcla homogénea y ligeramente espumosa.
- En una sartén mediana derrite la mantequilla a fuego medio, procurando que no se queme.
- Añade los tomates cortados y fríelos 2–3 minutos, removiendo, hasta que se ablanden ligeramente y suelten algo de jugo, pero mantengan su forma.
- Baja el fuego al mínimo. Vierte la mezcla de huevos en la sartén y espera unos segundos hasta que empiece a cuajarse por los bordes.
- Remueve el revuelto suavemente con una espátula de silicona o cuchara de madera, llevando los huevos cuajados de los bordes hacia el centro. Cocina 3–4 minutos, hasta que los huevos estén cuajados pero aún ligeramente cremosos.
- Retira la sartén del fuego antes de que los huevos se cuajen del todo: terminarán de hacerse con el calor residual. Espolvorea con las hierbas picadas y sirve inmediatamente.
Conservación
Si te sobra revuelto, deja que se enfríe, guárdalo en un recipiente hermético en la nevera y consume en 24 horas. Caliéntalo suavemente a fuego muy bajo o en intervalos cortos en el microondas para que no se reseque demasiado.