Tostadas con frijoles, queso y salsa de piña Recipe
Estas tostadas son tortillas crujientes untadas con una crema de frijoles, espolvoreadas con queso y coronadas con una salsa fresca de piña, dulce y picante a la vez. En México las tostadas se comen a menudo como comida o cena rápida, porque es fácil aprovechar sobras de frijoles o carne del día anterior. La salsa de fruta le da al plato un aire veraniego, como de puesto de comida junto al mar.
Estas tostadas combinan frijoles cremosos y bien sazonados con una tortilla crujiente y una salsa de piña jugosa, dulce y picante, que le da a todo el plato un carácter veraniego y callejero. El contraste de temperaturas y texturas – frijoles y queso calientes frente a la salsa fría y fresca – hace que cada bocado sea un poco diferente. Este plato muestra muy bien cómo en la cocina mexicana se aprovechan las sobras y los ingredientes sencillos para crear algo que sabe como de food truck junto al océano.
Consejos del chef
Vigila que las tortillas en el horno queden bien secas y crujientes, pero sin quemarse: cuando los bordes estén dorados y rígidos, sácalas enseguida, porque se endurecen aún más al enfriarse. Tritura los frijoles cuando estén realmente calientes; en frío se vuelven pastosos y forman grumos. Prepara la salsa de piña al menos 10–15 minutos antes de servir para que los sabores se integren, pero no con demasiada antelación, porque la fruta soltará demasiado jugo y la salsa quedará aguada.
Sugerencias de servicio
Sirve las tostadas justo al sacarlas del horno, preferiblemente en una fuente grande para que cada uno pueda cogerlas con la mano; funcionan muy bien para una noche de cine o de juegos de mesa con amigos. Acompáñalas con cerveza clara, agua con lima y menta o un cóctel sencillo a base de tequila. Puedes añadir un cuenco de salsa de tomate picante o rodajas de pepino fresco con sal y lima para equilibrar el dulzor de la piña.
Ingredientes
- tortilla de maíz - 8 pieza
- frijoles negros - 400 g
- caldo de verduras - 50 ml
- queso amarillo - 150 g
- piña - 200 g
- cebolla - 0.5 pieza
- chile - 1 pieza
- lima - 1 pieza
- cilantro - 10 g
- aceite vegetal - 3 cucharadas
- comino - 0.5 cucharaditas
- sal - 0.75 cucharaditas
- pimienta negra - 0.25 cucharaditas
Preparación
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Unta las tortillas con una fina capa de aceite por ambos lados, colócalas en una bandeja forrada con papel de hornear y hornea 8–10 minutos, hasta que estén rígidas y doradas en los bordes. A mitad del tiempo dales la vuelta.
- Escurre los frijoles y enjuágalos bajo el chorro de agua. Pásalos a un cazo pequeño, añade el caldo, el comino y una pizca de sal. Calienta a fuego medio 5–7 minutos, hasta que estén bien calientes y ligeramente más tiernos.
- Tritura los frijoles calientes con un prensapatatas o un tenedor hasta obtener una pasta espesa. Si queda demasiado densa, añade un poco de agua o caldo para que se pueda untar fácilmente.
- Corta la piña en dados pequeños. Pica la cebolla roja muy fina. Abre el chile, quítale las semillas si quieres una versión más suave y pícalo fino.
- En un bol mezcla la piña, la cebolla, el chile, el cilantro picado, el zumo de lima y una pizca de sal. Prueba y, si hace falta, añade más zumo de lima o sal.
- Sobre cada tortilla horneada pon una porción de la pasta de frijoles caliente y extiéndela casi hasta los bordes. Espolvorea con queso rallado.
- Mete las tostadas de nuevo al horno durante 3–4 minutos, solo lo justo para que el queso se derrita. Saca, pon encima de cada porción 1–2 cucharadas de salsa de piña y sirve enseguida, mientras la base sigue crujiente.
Conservación
Guarda por separado la pasta de frijoles, la salsa de piña y las tortillas ya horneadas. Conserva los frijoles y la salsa en recipientes herméticos en la nevera y consume en 2–3 días. Recalienta las tortillas unos minutos en el horno para que vuelvan a estar crujientes justo antes de montar las tostadas.