Tortitas de requesón y sémola dulces Recipe
Las tortitas de requesón y sémola dulces son unos pastelitos delicados y esponjosos que van de maravilla para el desayuno o la merienda. Recuerdan a una mezcla entre tarta de queso y crêpes. En las casas polacas suelen aparecer los fines de semana, cuando hay tiempo para freírlas con calma.
Las tortitas de requesón y sémola son algo entre una tarta de queso hecha en sartén y un crêpe esponjoso: delicadas y a la vez saciantes. Gracias a la sémola tienen una textura suave y ligeramente elástica que se mantiene fresca durante más tiempo y no se seca como los buñuelos clásicos. Su aroma a vainilla y su dulzor lácteo hacen que sean postre y desayuno al mismo tiempo.
Por qué funciona esta versión
- La sémola de trigo liga la masa y aporta una textura ligeramente elástica sin necesidad de añadir mucha harina.
- Montar las claras por separado airea la masa, de modo que las tortitas suben y se quedan ligeras después de freírlas.
- El reposo de la masa antes de freír permite que la sémola absorba el líquido, gracias a lo cual las tortitas no se desparraman en la sartén.
Consejos del chef
Después de mezclar la masa, deja que la sémola repose e hinche durante 10–15 minutos: si empiezas a freír enseguida, las tortitas pueden desparramarse y será más difícil darles la vuelta. Fríe a fuego medio, no al máximo, porque por fuera se dorarán muy rápido y por dentro quedarán crudas; sabrás que están listas cuando los bordes se retraigan ligeramente y la superficie deje de estar húmeda. No añadas demasiada harina ni sémola extra, porque las tortitas perderán ligereza y se volverán gomosas.
Sugerencias de servicio
Sírvelas con yogur natural espeso y puré de fruta o simplemente con fruta de temporada y un poco de miel. En una perezosa mañana de sábado saben de maravilla con una gran taza de café con leche o cacao para los niños. Para una merienda improvisada puedes servirlas calientes con azúcar glas, directamente de la sartén a la mesa.
A tener en cuenta
- No acortes el tiempo de hidratación de la sémola, de lo contrario la masa quedará demasiado líquida y las tortitas perderán la forma.
- Un fuego demasiado fuerte quemará rápido la superficie y dejará el interior crudo: mantén una potencia media.
- No aplastes las tortitas con la espátula mientras se fríen, porque expulsarás el aire y quedarán apelmazadas.
- Asegúrate de que el bol para montar las claras esté perfectamente limpio: la grasa impedirá que se forme un merengue firme.
Sustituciones
- Sustituye el azúcar de vainillina por 0,5 cucharadita de extracto de vainilla o las semillas de 1/4 de vaina.
- Puedes cambiar el yogur natural por kéfir o suero de mantequilla (buttermilk), lo que dará un sabor ligeramente ácido a la masa.
- Parte del azúcar se puede sustituir por miel, reduciendo su cantidad, ya que es más dulce que el azúcar.
- El requesón semigraso se puede cambiar por uno graso si quieres tortitas más cremosas y de sabor más intenso.
Ingredientes
- requesón semigraso (triturado o bien aplastado) - 250 g
- sémola de trigo (sémola fina) (colmada) - 4 cucharadas
- huevos - 2 pieza
- azúcar (o más al gusto) - 2 cucharadas
- azúcar de vainillina - 1 cucharadita
- levadura química en polvo - 0.5 cucharaditas
- yogur - 3 cucharadas
- aceite - 3 cucharadas
- pizca de sal
Preparación
- Pon el requesón en un bol y aplástalo bien con un tenedor o machácalo brevemente con un prensapurés hasta que desaparezcan los grumos grandes. La masa debe quedar húmeda y bastante lisa, pero no completamente cremosa.
- Separa las yemas de las claras. Añade las yemas al requesón, incorpora el azúcar, el azúcar de vainillina, la sémola, la levadura química, una pizca de sal y añade el yogur o la leche.
- Mezcla todo con una cuchara hasta obtener una masa espesa y homogénea sin grumos secos de sémola. Deja reposar 10–15 minutos para que la sémola se hidrate: la masa debe espesar claramente y quedar lo bastante densa como para “agarrarse” ligeramente a la cuchara.
- En otro bol limpio y desengrasado monta las claras a punto de nieve: bate 2–3 minutos hasta que la espuma esté densa, brillante y no se deslice enseguida al voltear el bol.
- Incorpora con cuidado las claras montadas a la masa de queso, usando una cuchara o espátula y realizando movimientos envolventes de abajo hacia arriba. La masa resultante debe quedar aireada y ligeramente elástica.
- Calienta una fina capa de aceite en una sartén a fuego medio. Comprueba la temperatura dejando caer un poco de masa: debe chisporrotear suavemente, pero no oscurecerse de inmediato.
- Ve poniendo con una cuchara pequeñas porciones de masa, formando tortitas de unos 1 cm de grosor. Fríe 2–3 minutos por un lado, hasta que los bordes se cuajen y la superficie deje de brillar y parezca ligeramente “seca”.
- Dales la vuelta con cuidado usando una espátula ancha y fríe otros 2 minutos aproximadamente, hasta que estén doradas de manera uniforme por ambos lados y resulten elásticas al presionarlas ligeramente con el dedo o la espátula.
- Ve colocando las tortitas hechas en un plato cubierto con papel de cocina para que absorba el exceso de grasa. Sírvelas calientes con yogur, nata, fruta, mermelada o miel.
Conservación
Guarda las tortitas frías en un recipiente cerrado en la nevera. Recalienta brevemente en una sartén seca o en el horno para que vuelvan a estar suaves y ligeramente crujientes por fuera.
Suelo freír estas tortitas los domingos por la mañana, cuando en la nevera queda media pastilla de requesón con la que no se sabe qué hacer, y entonces todos en casa se levantan antes de lo habitual. A veces también meto unas cuantas en una fiambrera y me las llevo como tentempié dulce en un viaje largo en tren.