Tortitas de patata con nata agria Recipe
Las tortitas de patata son un clásico de la cocina polaca que casi todo el mundo conoce. Crujientes por fuera y tiernas por dentro: algunos las comen saladas con nata, otros dulces con azúcar. En Polonia suelen aparecer como comida o cena rápida, un poco como las crêpes en Francia: cada uno tiene su manera de prepararlas.
Las tortitas de patata con nata agria combinan bordes crujientes y dorados con un interior suave y delicado, coronado con una nata densa y ligeramente ácida. Su aparente sencillez engaña: bien sazonadas y fritas en su punto, están tan ricas que es difícil quedarse solo en dos. Es uno de esos platos que unen generaciones: cada cual tiene su grosor y grado de tostado favoritos.
Consejos del chef
Después de rallar las patatas, es imprescindible escurrirles el exceso de jugo, pero vuelve a añadir a la masa el almidón del fondo del bol: así las tortitas quedarán más crujientes y compactas. Fríelas en grasa bien caliente y no demasiado gruesas, para que no absorban demasiado aceite, y no les des la vuelta constantemente: déjalas tranquilas hasta que los bordes estén bien dorados. Saca la nata de la nevera con antelación para que no esté helada al contacto con la tortita caliente y no se corte de forma poco apetecible.
Sugerencias de servicio
Sirve las tortitas directamente de la sartén, con una generosa cucharada de nata agria y una pizca de sal o pimienta recién molida por encima. Combinan muy bien con una sencilla ensalada de chucrut o con pepinillos fermentados, especialmente como comida rápida y tardía después del trabajo. Para beber, van de maravilla con kéfir, suero de mantequilla o un vaso de leche fría: un conjunto que me ha salvado más de un día ajetreado.
Ingredientes
- patatas preferiblemente harinosas, tipo C - 800 g
- cebolla pequeña - 1 pieza
- huevo - 1 pieza
- harina cucharadas rasas - 3 cucharadas
- sal al gusto
- pimienta al gusto
- aceite la cantidad suficiente para cubrir el fondo de la sartén con una fina capa
- nata agria para servir - 200 g
Preparación
- Pela y enjuaga las patatas. Rállalas con un rallador de agujeros finos en un bol grande.
- Pela la cebolla y rállala con el mismo rallador; añádela a las patatas.
- Deja reposar la mezcla de patata 5 minutos, luego escurre con cuidado el exceso de agua que se acumule en la superficie. Si queda un sedimento blanco (almidón) en el fondo del bol, déjalo: espesará las tortitas.
- Añade el huevo, la harina, la sal y la pimienta. Mezcla bien con una cuchara. La masa debe ser espesa, pero lo bastante fluida como para caer de la cuchara. Si está demasiado líquida, añade 1 cucharada más de harina.
- Calienta el aceite en una sartén grande a fuego medio-alto. Debe estar bien caliente: al echar un poco de masa deben aparecer burbujas.
- Pon porciones de masa en la sartén con una cuchara, aplastándolas hasta formar tortitas finas de unos 0,5 cm de grosor.
- Fríe las tortitas 3–4 minutos por cada lado, hasta que estén doradas y crujientes. Si se doran demasiado rápido, baja el fuego.
- Ve colocando las tortitas fritas en un plato cubierto con papel de cocina para absorber el exceso de grasa.
- Sírvelas calientes con nata agria. Puedes espolvorearlas además con pimienta recién molida.
Conservación
No cubras las tortitas cuando aún estén calientes; deja que se enfríen completamente y luego guárdalas en un recipiente en la nevera. Antes de servir, recaliéntalas en una sartén seca o en el horno para que recuperen algo de su textura crujiente.