Tortilla turca con hierbas y queso blanco Recipe
Esta tortilla es una forma sencilla de convertir unos huevos corrientes en un desayuno aromático con hierbas al estilo turco. En su interior se esconde un queso salado y tierno que se funde ligeramente y se une con la esponjosa mezcla de huevo. En Turquía, este tipo de tortillas suele aparecer en los grandes desayunos compartidos, donde cada uno arranca un trozo y lo envuelve en pan.
Esta tortilla turca destaca por su intenso aroma a hierbas y el queso salado y tierno que se funde en el interior como un delicado relleno. Gracias a la leche añadida, los huevos quedan especialmente esponjosos, y la combinación de mantequilla y aceite de oliva aporta un sabor ligeramente mantecoso sin riesgo de que se queme. Es un desayuno al estilo del «kahvaltı» turco, donde la tortilla llega a la mesa junto al pan, aceitunas, tomates y pepinos.
Consejos del chef
No te pases con la temperatura: un fuego medio permite que la tortilla cuaje de forma uniforme, sin una base quemada y un centro crudo. Bate los huevos solo hasta que estén ligeramente espumosos; batirlos demasiado puede hacer que la tortilla quede seca en lugar de elástica. Añade el queso cuando la superficie aún esté un poco líquida: así tendrá tiempo de calentarse y ablandarse sin salirse por los lados.
Sugerencias de servicio
Sirve la tortilla justo después de cocinarla, con rebanadas gruesas de pan fresco, tomate en gajos y pepino, exactamente como en las pensiones de desayuno turcas. Para beber, combina muy bien con té negro en vaso o un café turco fuerte si te espera un día largo. Para una cena ligera puedes acompañarla con una sencilla ensalada de tomate y cebolla con aceite de oliva y zumaque.
Ingredientes
- huevos - 4 piezas
- queso blanco consistente, tipo feta - 80 g
- leche - 2 cucharadas
- cebollino picado - 2 cucharadas
- perejil fresco picado - 1 cucharada
- mantequilla - 1 cucharada
- aceite de oliva - 1 cucharada
- sal al gusto, con moderación porque el queso es salado
- pimienta negra al gusto
- orégano seco - 0.5 cucharaditas
Preparación
- Desmenuza el queso blanco con los dedos o tritúralo con un tenedor en trozos pequeños.
- Casca los huevos en un bol, añade la leche, una pizca de sal, pimienta y el orégano seco. Bate con un tenedor o varilla durante unos 30–40 segundos, hasta que la mezcla sea homogénea y ligeramente espumosa.
- Añade el cebollino y el perejil picados y mezcla.
- En una sartén mediana calienta la mantequilla con el aceite de oliva a fuego medio, hasta que la mantequilla se derrita y haga un poco de espuma, pero sin que se dore.
- Vierte la mezcla de huevo en la sartén. Fríe 1–2 minutos, levantando suavemente los bordes de la tortilla con una espátula y ladeando la sartén para que el huevo líquido se deslice por debajo.
- Cuando la parte superior de la tortilla siga ligeramente líquida pero la mayor parte de la mezcla esté cuajada, reparte el queso desmenuzado de forma uniforme sobre una mitad de la tortilla.
- Fríe aproximadamente 1 minuto más, hasta que el queso empiece a fundirse ligeramente y la base de la tortilla esté dorada (puedes comprobarlo levantando con cuidado con la espátula).
- Dobla la tortilla por la mitad, cubriendo la parte con el queso. Fríe otros 30–60 segundos, luego deslízala con cuidado sobre un plato y sirve inmediatamente.
Conservación
Si te sobra tortilla, guárdala tapada en la nevera y consúmela al día siguiente, preferiblemente a temperatura ambiente o ligeramente recalentada en una sartén a fuego muy suave.