Tamal de elote: tamales de maíz dulces Recipe
El tamal de elote son suaves y jugosos paquetitos de masa de maíz dulce, cocidos al vapor en hojas de maíz. En México se comen a menudo en el desayuno o como tentempié dulce con café, sobre todo en temporada de maíz fresco. De sabor recuerdan a algo entre un bizcocho de maíz húmedo y una bola al vapor con delicado aroma lácteo y de vainilla.
El tamal de elote es la esencia de la temporada de maíz fresco en México: una masa suave y húmeda con aroma lácteo y de vainilla, envuelta en hojas de maíz aromáticas. La dulzura procede sobre todo de los propios granos, así que es un dulce delicado, más parecido a una bolita blanda que a un bizcocho pesado. Es un desayuno o tentempié típico para acompañar el café en México, que en casa aporta un calor reconfortante y envolvente del vapor.
Consejos del chef
Antes de la cocción, la masa debe ser espesa pero aún ligeramente fluida: si está demasiado líquida, los tamales se desharán, y si está demasiado densa, quedarán secos; si hace falta, añade un poco de leche o de harina de maíz. Las hojas de maíz tienen que estar bien remojadas y flexibles, de lo contrario se romperán al envolver: yo siempre las pongo a remojo antes incluso de empezar a preparar la masa. Al final de la cocción, comprueba siempre un "paquetito": la masa debe despegarse de la hoja pero seguir blanda y ligeramente elástica.
Sugerencias de servicio
Saben mejor calientes, recién salidos del vapor, con una taza de café solo o chocolate caliente: son una gran alternativa a un bollo de levadura para el desayuno de fin de semana. Puedes espolvorearlos ligeramente con canela, rociarlos con un poco de nata o añadir unas frutas frescas en el plato si quieres una versión más de postre. En mi casa suelen aparecer en los brunch de domingo perezosos, cuando cada uno va cogiendo otro paquetito y lo abre como si fuera un regalo.
Ingredientes
- maíz - 600 g
- harina de maíz - 120 g
- mantequilla - 120 g
- azúcar - 120 g
- leche - 150 ml
- polvo de hornear - 1 cucharadita
- sal - 0.25 cucharaditas
- vainilla - 1 cucharadita
- hojas de maíz - 16 pieza
Preparación
- Si usas hojas de maíz secas, cúbrelas con agua caliente y deja reposar 20–30 minutos hasta que se ablanden y estén flexibles. Luego sécalas con papel de cocina.
- Corta los granos de las mazorcas con un cuchillo (si usas maíz congelado o de lata, solo mídelo y escúrrelo).
- Tritura los granos de maíz con la leche en una batidora hasta obtener una masa espesa y ligeramente grumosa: no tiene que quedar totalmente lisa, los trocitos pequeños aportarán textura.
- En un bol grande bate la mantequilla blanda con el azúcar hasta obtener una mezcla clara y esponjosa, durante 3–4 minutos.
- Añade a la mantequilla el maíz triturado, la vainilla, la sal, el polvo de hornear y la harina de maíz. Mezcla con una cuchara o con la batidora a baja velocidad hasta que todo se integre y obtengas una masa espesa pero ligeramente fluida.
- Prepara una olla grande con una rejilla para cocer al vapor o un colador metálico que puedas apoyar en el borde de la olla. Vierte agua en la olla sin que llegue a tocar el fondo del colador.
- Pon 2–3 cucharadas de masa en el centro de cada hoja de maíz, dejando los bordes libres. Dobla los lados de la hoja hacia el centro y luego la parte inferior hacia arriba, formando un paquete cerrado. Si hace falta, ata los tamales con una tira de hoja o hilo de cocina.
- Coloca los tamales en el vapor, en posición vertical u horizontal, bien juntos para que no se abran. Tapa con una tapa.
- Cuece al vapor a fuego medio unos 60 minutos, vigilando que siempre haya agua en la olla (añade agua hirviendo si es necesario).
- Pasada una hora, saca un paquete y ábrelo con cuidado: la masa debe estar firme pero blanda, no líquida. Si sigue muy blanda y pegajosa, cuece 10–15 minutos más.
- Deja reposar los tamales listos 5–10 minutos para que se templen y asienten ligeramente, y sírvelos calientes, en la propia hoja, para que cada uno la abra en el plato.
Conservación
Los tamales se conservan bien en la nevera 2–3 días envueltos en sus hojas y en un recipiente cerrado. Para recalentarlos, es mejor hacerlo siempre al vapor para que recuperen su textura suave y húmeda; también se pueden congelar hasta varias semanas.