Sopa de calabaza asada con manzana y jengibre Recipe
La sopa de calabaza asada con manzana y jengibre es una versión otoñal polaca de la clásica crema: ligeramente dulce por la calabaza y la manzana, y un poco picante gracias al jengibre. En muchos hogares aparece cuando las calabazas naranjas dominan los puestos del mercado. Es espesa, reconfortante y funciona de maravilla como comida ligera o cena acompañada de una rebanada de pan.
La sopa de calabaza asada con manzana y jengibre combina sabores otoñales polacos con un ligero toque asiático del jengibre reconfortante. Asar la calabaza resalta su dulzor acaramelado, y la manzana ácida junto con el jengibre picante hacen que la crema no resulte sosa, sino fresca y con carácter. Es un plato que huele a mercado de otoño y calienta mejor que una manta.
Consejos del chef
La calabaza debe dorarse ligeramente por los bordes en el horno: ese punto de tostado marcado es el que más sabor aporta, así que no la saques demasiado pronto. Añade el jengibre poco a poco y ve probando mientras trituras, porque su intensidad depende de lo fresco que esté el rizoma; es fácil pasarse y tapar el sabor de la calabaza. Si la sopa queda demasiado espesa, alígérala con caldo caliente y no con agua, así mantendrá su profundidad de sabor.
Sugerencias de servicio
Sírvela con semillas de calabaza tostadas, una cucharada de nata espesa o yogur y una rebanada de pan de centeno de masa madre: este conjunto sustituye sin problema a una comida completa. Está deliciosa con una taza de té caliente con miel y limón al volver de un paseo otoñal. Para una cena con amigos puedes servirla en cuencos pequeños como primer plato reconfortante antes del resto del menú.
Ingredientes
- calabaza (p. ej. hokkaido o butternut) peso después de pelar y sin semillas - 800 g
- manzana ácida p. ej. reineta gris, antonówka; puede ser otra manzana firme - 1 pieza
- zanahoria mediana - 1 pieza
- cebolla mediana - 1 pieza
- jengibre fresco o 0,5 cucharadita de jengibre molido - 2 cm
- caldo de verduras o de pollo casero o de cubito de buena calidad - 1 l
- aceite para asar la calabaza - 2 cucharadas
- nata 30% o leche de coco opcional, para blanquear - 100 ml
- sal al gusto
- pimienta al gusto
- nuez moscada molida opcional - 0.25 cucharaditas
- semillas de calabaza para servir, se pueden sustituir por pipas de girasol - 2 cucharadas
Preparación
- Precalienta el horno a 200°C (calor arriba y abajo). Pela la calabaza (la hokkaido se puede dejar con piel), retira las semillas y córtala en dados de unos 2–3 cm.
- Pasa los trozos de calabaza a una bandeja forrada con papel de hornear, rocía con aceite y mezcla con las manos para que cada trozo quede ligeramente engrasado. Hornea 20–25 minutos, hasta que la calabaza esté blanda y ligeramente dorada en los bordes.
- Mientras tanto, pela la cebolla y córtala en dados, pela la zanahoria y córtala en rodajas finas. Pela la manzana, retira el corazón y córtala en dados.
- En una olla grande calienta 1 cucharada de aceite (puedes usar el de la bandeja de la calabaza). Añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos a fuego medio, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida, pero sin que se dore.
- Añade la zanahoria y sofríe otros 3–4 minutos, removiendo de vez en cuando. Luego añade la manzana y sofríe unos 2 minutos más, hasta que se ablande ligeramente.
- Pela el jengibre fresco con un cuchillo fino y pícalo muy menudo o rállalo. Añádelo a la olla y sofríe unos 30 segundos, hasta que desprenda un aroma intenso.
- Pasa a la olla la calabaza asada junto con los jugos de la bandeja. Vierte el caldo, lleva a ebullición y luego baja el fuego y cocina a fuego lento 10 minutos, hasta que todas las verduras estén muy tiernas.
- Retira la olla del fuego. Tritura la sopa con una batidora hasta obtener una crema lisa. Si queda demasiado espesa, añade un poco de agua caliente o caldo.
- Añade la nata o la leche de coco (si la usas), sazona con sal, pimienta y nuez moscada. Mezcla y, si es necesario, calienta un momento más, pero sin hervir enérgicamente después de añadir la nata.
- Tuesta las semillas de calabaza en una sartén seca durante 2–3 minutos, agitando a menudo, hasta que se doren ligeramente y empiecen a “saltar”. Sirve la sopa bien caliente, espolvoreada con las semillas de calabaza.
Conservación
Guarda la sopa en un recipiente hermético en la nevera hasta 3 días. Caliéntala suavemente, sin hervir fuerte, sobre todo si lleva nata o leche de coco. También puedes congelarla (mejor sin nata) hasta 2–3 meses; descongela en la nevera y luego calienta a fuego lento.