Salsa de cacahuate – salsa de cacahuete para verduras y tacos Recipe
La salsa de cacahuate es una salsa espesa y ligeramente picante a base de cacahuetes tostados, chile y tomates, que en México se sirve sobre tacos, carnes a la parrilla o como acompañamiento de verduras. De sabor recuerda un poco a una mezcla entre una salsa de cacahuete asiática y una salsa mexicana: es a la vez cremosa, con intenso sabor a fruto seco y un toque ahumado. Queda perfecta en una mesa de picoteo como alternativa diferente a las clásicas salsas de ajo.
La salsa de cacahuate destaca entre otras salsas mexicanas porque es espesa, cremosa y con un marcado sabor a cacahuete, y al mismo tiempo mantiene un carácter ligeramente ahumado y picante gracias al chile y a las verduras salteadas. Sabe un poco como un encuentro entre una salsa satay y una clásica salsa de tomate mexicana: exótica, pero muy fácil de aceptar para cualquier paladar. Es una forma estupenda de convertir unos tacos sencillos, unas verduras asadas o incluso un simple sándwich de queso a la plancha en algo digno de un food truck.
Consejos del chef
Tuesta los cacahuetes hasta que realmente empiecen a oler con intensidad y se doren ligeramente, pero vigílalos de cerca porque se queman con mucha facilidad y entonces la salsa quedará amarga. Ajusta la textura con el agua poco a poco: es mejor añadirla cucharada a cucharada e ir triturando que pasarse y terminar con una salsa demasiado líquida. Después de triturar, prueba siempre y equilibra el punto de sal y de zumo de lima, porque precisamente este dúo es el que despierta el sabor de los cacahuetes y del chile.
Sugerencias de servicio
Sirve esta salsa en un cuenco pequeño junto a un bol de nachos, bastones de verduras (zanahoria, pepino, apio) y un plato de tacos, para que cada uno decida con qué combinarla. Va de maravilla también con patatas asadas al horno o como salsa para hamburguesas a la parrilla en una reunión veraniega en el balcón. Para beber, funcionan muy bien las bebidas ligeras y cítricas: agua con lima, cerveza con una rodaja de lima o una michelada sin alcohol.
Ingredientes
- cacahuetes tostados, sin sal - 120 g
- tomates maduros - 2 pieza
- chile seco rojo, por ejemplo guajillo o ancho - 1 pieza
- ajo dientes pelados - 2 diente
- cebolla blanca o amarilla - 0.5 pieza
- aceite vegetal neutro (girasol, maíz) - 1 cucharada
- agua - 150 ml
- zumo de lima recién exprimido - 1.5 cucharada
- sal fina - 0.75 cucharadita
Preparación
- Limpia el chile seco retirando el rabito y las semillas, cúbrelo con agua caliente en un cuenco pequeño y deja reposar 10 minutos, hasta que se ablande.
- Corta los tomates en cuartos, la cebolla en dados gruesos y deja los dientes de ajo enteros, solo aplástalos ligeramente con el cuchillo.
- Tuesta los cacahuetes en una sartén seca durante 3–4 minutos a fuego medio, removiendo a menudo, hasta que se doren ligeramente y desprendan un aroma intenso; pásalos a un cuenco.
- En la misma sartén calienta el aceite, añade la cebolla y el ajo y sofríe 3–4 minutos, hasta que se ablanden ligeramente y se doren.
- Agrega los tomates troceados y cocina otros 3–4 minutos, hasta que se deshagan y suelten su jugo.
- Pon en la batidora el chile hidratado (sin el agua de remojo), los tomates salteados con la cebolla y el ajo, los cacahuetes tostados, el agua, la sal y el zumo de lima.
- Tritura todo hasta obtener una salsa lisa y espesa; si queda demasiado densa, añade poco a poco más agua hasta conseguir la consistencia de una nata espesa.
- Prueba la salsa y, si hace falta, ajusta con más sal o zumo de lima. Pásala a un cuenco y sirve a temperatura ambiente.
Conservación
Guarda la salsa en un recipiente hermético en la nevera hasta 4–5 días. Si se espesa demasiado, al servir añade una o dos cucharadas de agua o caldo y remueve bien. No se recomienda congelarla, porque la textura puede volverse granulosa.