Quesadillas de frijoles pintos y queso Recipe
Estas quesadillas combinan cremosos frijoles pintos, queso fundido y especias suaves dentro de una tortilla crujiente. En México este tipo de platos rápidos a la sartén son un recurso frecuente para una cena tardía, cuando en la nevera solo queda un poco de frijoles del almuerzo. Su sabor recuerda a una cazuela de frijoles, pero en una forma cómoda para comer con la mano.
Estas quesadillas muestran muy bien cómo en la cocina mexicana no se desperdicia nada: en pocos minutos conviertes las sobras de frijoles en algo que sabe a comida callejera de un puesto nocturno en Ciudad de México. La combinación de frijoles pintos parcialmente triturados con queso fundente da un relleno a la vez cremoso y sustancioso, y la tortilla ligeramente tostada aporta una agradable textura crujiente. Las especias suaves realzan el sabor de los frijoles sin dominarlo, por lo que este plato es puro “comfort food”.
Consejos del chef
Tritura los frijoles solo parcialmente: si los conviertes en una pasta completamente lisa, las quesadillas quedarán demasiado densas y pueden salirse al cortarlas. Controla el fuego: la tortilla debe dorarse a un tono dorado en 2–3 minutos por cada lado; si se oscurece más rápido, baja la temperatura, porque el queso del interior no tendrá tiempo de fundirse bien. Después de freírlas, espera un momento antes de cortar, de lo contrario el queso caliente puede salirse y quemarte las manos.
Sugerencias de servicio
Sirve con un dip rápido de yogur o crema agria mezclado con lima y una pizca de sal, y con una salsa sencilla de tomate. Para beber va muy bien una cerveza lager bien fría, agua con lima o una gaseosa ligera, especialmente si se ven partidos con amigos. También es una cena muy práctica “antes de salir”, cuando quieres comer algo caliente en 15 minutos.
Ingredientes
- tortilla de trigo o de maíz medianas, de unos 20 cm de diámetro - 8 pieza
- frijoles pintos cocidos pueden ser de lata, enjuagados y escurridos - 300 g
- queso amarillo que funda bien rallado - 200 g
- cebolla picada en dados pequeños - 0.5 pieza
- ajo picado muy fino - 1 diente
- aceite vegetal para freír el relleno y las quesadillas - 2 cucharadas
- comino molido para dar aroma - 0.5 cucharaditas
- pimentón dulce molido para el color y el sabor - 0.5 cucharaditas
- sal al gusto
- pimienta negra molida al gusto
Preparación
- Calienta 1 cucharada de aceite en una sartén a fuego medio. Añade la cebolla picada y sofríe 3–4 minutos, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida.
- Añade el ajo, el comino y el pimentón dulce y sofríe aproximadamente 1 minuto más, removiendo, hasta que las especias desprendan un aroma intenso.
- Añade los frijoles pintos y aplástalos parcialmente con un tenedor o un prensapuré directamente en la sartén, de modo que parte de los granos queden enteros y parte forme una masa espesa. Sazona con sal y pimienta y cocina 2–3 minutos, hasta que el relleno esté caliente y denso.
- Retira la sartén del fuego y deja que el relleno se enfríe un poco para que no queme al rellenar las tortillas.
- Coloca las tortillas sobre la encimera. Unta una porción de frijoles sobre la mitad de cada tortilla, espolvorea con queso rallado y dóblala por la mitad, presionando los bordes con la mano.
- En una sartén grande calienta una fina capa del aceite restante a fuego medio. Coloca 2–3 tortillas dobladas y fríelas 2–3 minutos por cada lado, hasta que el queso del interior se derrita y la tortilla esté dorada y ligeramente crujiente.
- Ve colocando las quesadillas hechas sobre una tabla, espera un minuto y luego corta cada una en 2–3 triángulos. Sirve calientes.
Conservación
Las quesadillas ya hechas saben mejor recién preparadas, pero puedes guardarlas envueltas en papel de aluminio en la nevera y recalentarlas en una sartén seca o en el horno. El relleno de frijoles se puede conservar 2–3 días en un recipiente hermético en la nevera o congelar hasta varias semanas.