Quesadillas de flor de calabaza – quesadillas con flores de calabacín Recipe
Las quesadillas con flores de calabacín son tortillas rellenas de queso fundido y el sabor ligeramente a nuez de las flores, a veces con cebolla y chile. En México es un plato muy popular en los puestos callejeros, especialmente en verano, cuando las flores están de temporada. Su sabor recuerda a tostadas finas con queso y un relleno suave de verduras, pero con el marcado aroma a maíz de la tortilla.
Las quesadillas con flores de calabacín son la esencia del verano mexicano: un plato sencillo pero muy de temporada que aprovecha las delicadas flores, de sabor ligeramente a nuez, recién llegadas del campo o del mercado. La combinación de la tortilla de maíz flexible con el queso fundido y los pétalos suaves da como resultado algo entre un sándwich tostado y una fina tostada gratinada, pero con un aroma mucho más interesante. Es una forma estupenda de probar la cocina mexicana en una versión más sutil y poco picante.
Consejos del chef
Trata las flores de calabacín con mucho cuidado: lávalas rápidamente bajo el grifo y sécalas bien para no añadir demasiada humedad al relleno. Controla el fuego: la sartén debe estar bien caliente, pero no demasiado, para que el queso tenga tiempo de fundirse antes de que la tortilla se queme; si los bordes empiezan a oscurecerse, baja la llama. No te pases con la cantidad de relleno en cada quesadilla: una capa demasiado gruesa dificultará darle la vuelta y se saldrá por los lados.
Sugerencias de servicio
Sirve las quesadillas justo después de freírlas, cortadas en triángulos, con una salsa sencilla de tomate o simplemente con una cucharada de crema agria y unas gotas de salsa picante. Para un desayuno veraniego tranquilo en la terraza combinan muy bien con bebidas frías: zumo de naranja recién exprimido o agua con lima y menta. Por la noche puedes servirlas como cena ligera con una copa de vino blanco seco o una cerveza clara cuando los amigos vienen «solo a picar algo».
Ingredientes
- tortilla de maíz - 8 pieza
- flores de calabacín - 16 pieza
- queso - 200 g
- cebolla - 0.5 pieza
- chile - 1 pieza
- aceite vegetal - 2 cucharada
- sal - 0.5 cucharadita
Preparación
- Lava suavemente las flores de calabacín bajo el grifo y sécalas sobre papel de cocina. Retira los tallos duros y los estambres del interior y corta los pétalos en tiras de unos 1 cm de ancho.
- Corta la cebolla en plumas finas y pica finamente el chile jalapeño (si quieres una versión más suave, quítale las semillas).
- Calienta 1 cucharada de aceite en una sartén, añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos a fuego medio, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida.
- Añade el chile y las tiras de flores de calabacín, sala con una pizca de sal y sofríe 2–3 minutos, hasta que las flores se marchiten y se ablanden ligeramente. Reserva el relleno.
- Calienta una sartén grande y seca a fuego medio. Coloca una tortilla, espolvorea una porción de queso (unos 25 g), reparte parte del relleno de flores de calabacín y cebolla y cubre con otra tortilla.
- Fríe 2–3 minutos, hasta que la parte de abajo se dore ligeramente y el queso empiece a fundirse. Da la vuelta con cuidado a la quesadilla y fríe otros 2 minutos, hasta que el queso se derrita por completo y la tortilla quede ligeramente crujiente.
- Pasa la quesadilla lista a una tabla y córtala en triángulos. Repite con el resto de las tortillas y el relleno.
- Sirve de inmediato, cuando el queso aún esté fundido y las tortillas calientes.
Conservación
Las quesadillas saben mejor recién hechas, pero si te sobran, guárdalas en la nevera en un recipiente hermético y recaliéntalas en una sartén o en el horno para que la tortilla vuelva a quedar ligeramente crujiente. El relleno sin queso también puede conservarse un día en frío y usarse al día siguiente.