Postre español de naranja, miel y nueces Recipe
Este sencillo postre a base de naranjas recuerda a los dulces ligeros que se sirven después de comer en las casas españolas, cuando ya nadie tiene sitio para tartas pesadas. Las rodajas de naranjas jugosas con miel y nueces crujientes resultan refrescantes, pero al mismo tiempo sacian las ganas de algo dulce. Es como una versión mediterránea de la macedonia de frutas, solo que más elegante.
Este postre refleja muy bien la costumbre española de terminar la comida con algo muy sencillo pero cuidado: toda la magia ocurre gracias al contraste entre la naranja jugosa, el dulzor profundo de la miel y el crujiente de las nueces. La canela y la menta le aportan un carácter mediterráneo, por lo que sabe a algo pedido en una pequeña tasca o cafetería, y no a un postre hecho en 15 minutos en casa.
Consejos del chef
Pela las naranjas eliminando por completo el albedo (la parte blanca): incluso una capa fina puede estropear el postre con amargor. Tuesta las nueces solo hasta que desprendan un aroma intenso; si se oscurecen demasiado, se volverán amargas. Si la miel es muy espesa, caliéntala ligeramente al baño maría o unos segundos en el microondas para que la salsa cubra las rodajas de forma uniforme.
Sugerencias de servicio
Sirve este postre bien frío después de una comida abundante, por ejemplo, tras un pollo asado o pescado al horno: limpia el paladar de maravilla. Combina muy bien con un espresso o una pequeña taza de café fuerte de cafetera italiana, y en una noche de verano también con una copa de cava seco. En una fiesta puedes disponer las rodajas de naranja en una gran fuente y dejar que los invitados se sirvan porciones ellos mismos.
Ingredientes
- naranjas jugosas, preferiblemente sin semillas - 4 piezas
- miel líquida - 3 cucharadas
- nueces picadas en trozos grandes - 40 g
- canela molida - 0.5 cucharaditas
- menta fresca unas hojas para decorar, opcional - 1 puñado
- zumo de limón - 1 cucharada
Preparación
- Tuesta ligeramente las nueces en una sartén seca a fuego medio durante 2–3 minutos, removiendo, hasta que empiecen a desprender aroma. Retira del fuego y deja enfriar.
- Pela las naranjas muy bien, retirando también la parte blanca y amarga. Lo más fácil es hacerlo con un cuchillo, cortando la piel de arriba hacia abajo.
- Corta las naranjas peladas en rodajas de unos 0,5 cm de grosor y colócalas en un plato o fuente, ligeramente superpuestas.
- En un cuenco pequeño mezcla la miel con el zumo de limón y la canela hasta obtener una salsa líquida.
- Riega las rodajas de naranja con la salsa de miel procurando cubrir de manera uniforme cada trozo.
- Espolvorea todo con las nueces tostadas y decora con las hojas de menta. Sirve enseguida o tras un breve enfriado en la nevera.
Conservación
Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera y consúmelas en 1 día; las naranjas soltarán algo más de zumo, pero seguirán ricas, aunque las nueces perderán parte de su crujiente.