Polpette di ricotta – albóndigas italianas de ricotta en salsa de tomate Recipe
Estas albóndigas suaves y delicadas de ricotta son la versión vegetariana de los clásicos pulpitos italianos. Son ligeras como una nube, pero combinadas con una salsa de tomate espesa y pasta o pan se convierten en un plato muy saciante. En Italia, estas albóndigas se sirven a menudo como segundo plato, y la salsa se aprovecha además para la pasta.
Polpette di ricotta son la respuesta italiana a las albóndigas ligeras y sin carne: suaves, esponjosas y llenas de queso en lugar de carne picada pesada. Combinadas con una salsa de tomate espesa y con ajo, forman un plato que sacia como las albóndigas clásicas, pero sin dejar sensación de pesadez. Es una forma estupenda de sentir el ambiente de un domingo italiano, incluso si no comes carne.
Consejos del chef
Es recomendable escurrir la ricotta en un colador o sobre papel de cocina al menos unos minutos para que la masa de las albóndigas no quede demasiado húmeda y no se deshaga en la salsa. Al formar las polpette, úntate ligeramente las manos con aceite: así la masa no se pegará y las albóndigas quedarán lisas. Cocina la salsa de tomate a fuego bajo unos minutos más de lo que te dicte la intuición, hasta que espese y se oscurezca ligeramente: es entonces cuando el sabor está más concentrado.
Sugerencias de servicio
Sirve las polpette di ricotta con pasta tipo espagueti o rigatoni, bien cubiertas de salsa y espolvoreadas con parmesano, o simplemente con una rebanada de buen pan de masa madre para mojar en la salsa. A este plato le va muy bien una copa de vino tinto de mesa sencillo o una compota casera de cereza si cocinas para toda la familia. Es un acierto seguro para una comida de domingo con carnívoros y vegetarianos en la misma mesa.
Ingredientes
- queso ricotta (bien escurrido) - 400 g
- huevo - 1 pieza
- queso parmesano rallado o grana padano - 50 g
- pan rallado (más un poco para rebozar) - 50 g
- perejil (finamente picado) - 2 cucharadas
- ajo (finamente picado o prensado) - 1 diente
- passata de tomate - 700 ml
- aceite de oliva (dividido para la salsa y para freír) - 3 cucharadas
- albahaca fresca o seca (si es fresca, usa unas pocas hojas) - 1 cucharadita
- sal (al gusto)
- pimienta (al gusto)
Preparación
- Pasa la ricotta a un colador y deja escurrir 10–15 minutos para eliminar el exceso de líquido. Cuanto más seca esté la ricotta, más fácil será formar las albóndigas.
- En un bol mezcla la ricotta, el huevo, el parmesano rallado, el pan rallado, el perejil picado, el ajo, una pizca de sal y pimienta. Remueve con una cuchara hasta obtener una masa espesa y pegajosa.
- Deja reposar la masa 5–10 minutos para que el pan rallado absorba la humedad y la mezcla espese ligeramente.
- Mientras tanto, prepara la salsa: en una sartén grande calienta 1 cucharada de aceite de oliva a fuego medio. Vierte la passata de tomate, añade una pizca de sal, pimienta y la albahaca. Cocina a fuego bajo 10–15 minutos, hasta que la salsa espese ligeramente, removiendo de vez en cuando.
- Con las manos húmedas, forma con la masa de ricotta pequeñas bolas del tamaño de una nuez. Si la masa se pega mucho, añade un poco de pan rallado.
- Reboza cada bola suavemente en una fina capa de pan rallado, sacudiendo el exceso.
- En otra sartén calienta 2 cucharadas de aceite de oliva a fuego medio. Coloca las albóndigas y fríelas 2–3 minutos por cada lado, hasta que se doren ligeramente. Dales la vuelta con cuidado, preferiblemente con pinzas o dos cucharas.
- Pasa las albóndigas fritas con cuidado a la salsa de tomate. Cocina todo junto a fuego bajo 5–7 minutos, moviendo la sartén de vez en cuando suavemente para que la salsa cubra bien las albóndigas.
- Prueba la salsa y, si es necesario, ajusta de sal y pimienta. Sirve las albóndigas con la salsa acompañadas de pasta, arroz o con una rebanada de pan crujiente.
Conservación
Las albóndigas en salsa se conservan en la nevera 2–3 días y se recalientan mejor a fuego bajo en una sartén, añadiendo un poco de agua si la salsa está muy espesa. También se pueden congelar hasta 2–3 meses.