Pimientos de Padrón al horno con sal marina Recipe
Los pimientos de Padrón son pequeños pimientos verdes que en España se fríen o se asan y luego se espolvorean con sal gruesa: la mayoría son suaves, pero de vez en cuando alguno sorprende por su picor. Es uno de los aperitivos más característicos para acompañar cerveza o vino en los bares de Galicia. En esta versión al horno son menos grasos, pero siguen quedando bien tostados y con un ligero toque ahumado.
Padróny pochodzą z regionu Padrón w Galicji i są klasycznym tapas serwowanym w barach przy piwie lub winie. Mówi się o nich „unos pican y otros no” – jedne są ostre, inne nie, co dodaje jedzeniu element zabawy.
Estos pimientos de Padrón al horno te transportan directamente a los bares gallegos, donde un cuenco de pimientos calientes y arrugados aparece en la mesa junto a una cerveza bien fría. Su encanto está en la “lotería del picante”: la mayoría son suaves, pero de vez en cuando toca un bocado realmente picante que anima la conversación en la mesa. La versión al horno ofrece el mismo sabor ahumado y ligeramente tostado, pero sin la pesadez de la fritura en abundante aceite.
Dlaczego ta wersja działa
- Bardzo wysoka temperatura piekarnika szybko pomarszcza skórkę, naśladując efekt smażenia w głębokim tłuszczu.
- Pieczenie zamiast smażenia ogranicza ilość oliwy, ale zachowuje lekko dymny, przypieczony charakter papryczek.
- Gruboziarnista sól dodana na gorąco przykleja się do skórek i wyostrza smak bez potrzeby dodatkowych przypraw.
Consejos del chef
Lo más importante es secar muy bien los pimientos: si queda agua en la superficie, se cocerán al vapor en lugar de tostarse y la piel no se arrugará tan bien. El horno debe estar realmente muy caliente; si después de 5 minutos no ves manchas oscuras, enciende el grill para los últimos minutos. No escatimes en sal marina gruesa: es la mitad del éxito, pero espolvoréala sobre los pimientos justo al sacarlos del horno, cuando aún están muy calientes.
Sugerencias de servicio
Sírvelos en un cuenco grande en el centro de la mesa, preferiblemente con un vino blanco seco y ligero (por ejemplo, verdejo, albariño) o una lager suave, exactamente como se hace en los bares de tapas españoles. Son perfectos como picoteo rápido para una noche de partido o de juegos de mesa, junto a aceitunas y trozos de pan con aceite de oliva. Si planeas una cena de tapas, acompáñalos con una sencilla tortilla de patatas y una tabla de quesos.
Na co uważać
- Jeśli papryczki nie będą dobrze osuszone, puszczą sok i zamiast się przypiec, zmiękną i pozostaną blade.
- Zbyt niska temperatura piekarnika sprawi, że skórka tylko zwiędnie, zamiast się pomarszczyć i lekko przypalić.
- Nie piecz ich zbyt długo – gdy ogonki mocno czernieją, a skórka wysycha, papryczki stają się łykowate i gorzkawe.
Ingredientes
- pimientos de Padrón - 200 g
- aceite de oliva - 2 cucharadas
- sal
Preparación
- Precalienta el horno a 230°C (calor arriba y abajo) o pon la función grill si la tienes.
- Lava los pimientos de Padrón y sécalos muy bien con papel de cocina: deben quedar completamente secos para que se tuesten bien.
- Pasa los pimientos a un bol, riégalos con aceite de oliva y mezcla bien con las manos para que cada uno quede ligeramente cubierto de grasa.
- Coloca los pimientos en una bandeja forrada con papel de horno en una sola capa, procurando que no se monten unos sobre otros.
- Introduce la bandeja en el horno muy caliente y hornea de 8 a 10 minutos, hasta que la piel de los pimientos se oscurezca bastante en algunas zonas y se arrugue. A mitad de la cocción sacude la bandeja o gira los pimientos con unas pinzas.
- Saca los pimientos del horno y espolvoréalos enseguida generosamente con sal marina gruesa. Sírvelos calientes, cogiéndolos por el rabito.
Conservación
Si sobran pimientos ya horneados, guárdalos en un recipiente hermético en la nevera y consúmelos en 1 día; antes de servirlos, caliéntalos brevemente en una sartén seca o en el horno para que recuperen su textura.
Suelo preparar estos pimientos cuando los amigos vienen “solo a tomar una cerveza” y la cosa termina en una larga velada: meto la bandeja en el horno y a los 10 minutos todo el mundo está alargando la mano a por otro rabito. Siempre nos reímos viendo a quién le toca esta vez “el más picante”.