Pastel fiestero de patatas con bacon y queso Recipe
El pastel fiestero de patatas con bacon y queso es una especie de respuesta polaca a las “loaded fries” americanas, pero en versión al horno. Patatas cortadas muy finas, mucho queso fundente y bacon crujiente hacen que este plato desaparezca de la mesa más rápido de lo que tardas en decir “solo un trocito pequeño”. Es perfecto para fiestas en casa, ver partidos o noches de cine.
Este pastel fiestero es la esencia de las reuniones caseras polacas: ingredientes sencillos pero un resultado digno de un bar de tapas, con bordes de patata crujientes, queso fundente y bacon ahumado muy sabroso. Recuerda a las “loaded fries”, pero al hornearse en una fuente grande es fácil alimentar a un grupo sin tener que estar pendiente de la sartén. El toque picante del pimentón y la salsa cremosa de nata y ajo hacen que cada porción sepa a auténtico comfort food después de un día largo.
Consejos del chef
Lo más importante es cortar las patatas realmente finas y secarlas bien: así los bordes quedan crujientes mientras el interior se mantiene tierno. Fríe el bacon hasta que esté dorado pero no quemado; si queda mucha grasa en la sartén, no la añadas al pastel para que el conjunto no resulte demasiado pesado y grasiento. Vigila el final del horneado: si el queso se dora muy rápido y las patatas siguen duras, cubre la superficie con papel de aluminio durante los últimos minutos.
Sugerencias de servicio
Sirve este pastel directamente del horno, cortado en cuadrados, con un cuenco de nata agria o yogur natural al lado: suavizan muy bien el picante y la sal. Para beber, lo mejor es una cerveza rubia, sidra o limonada casera, sobre todo si estáis viendo un partido por la noche o haciendo un maratón de series. En una fiesta grande, trátalo como la “base” de la mesa: acompáñalo con un bol de ensalada verde con vinagreta para equilibrar los sabores más pesados del queso.
Ingredientes
- patatas - 900 g
- bacon - 200 g
- queso amarillo rallado - 200 g
- nata agria - 150 ml
- mayonesa - 2 cucharadas
- ajo - 2 dientes
- cebollino picado - 3 cucharadas
- pimentón picante - 0.5 cucharaditas
- aceite - 2 cucharadas
- sal
- pimienta negra molida
Preparación
- Precalienta el horno a 200°C (calor arriba y abajo). Unta ligeramente con aceite una fuente grande y plana para horno o una bandeja.
- Pela las patatas y córtalas en rodajas finas de unos 2–3 mm de grosor. Enjuágalas en agua fría y sécalas muy bien con un paño o papel de cocina.
- Pasa las rodajas de patata a un bol, rocíalas con aceite y sazona con sal, pimienta y pimentón picante. Mezcla bien con las manos para que las especias cubran las patatas de forma uniforme.
- Distribuye las patatas en la fuente en una capa lo más uniforme posible; pueden solaparse ligeramente. Mete en el horno precalentado y hornea unos 20 minutos, hasta que empiecen a ablandarse y a dorarse ligeramente por los bordes.
- Mientras tanto, corta el bacon en tiras o trocitos pequeños. Fríelo en una sartén sin grasa añadida durante 4–5 minutos, hasta que esté dorado y crujiente y haya soltado la grasa. Pásalo a un plato cubierto con papel de cocina para eliminar el exceso de grasa.
- Pela el ajo y pícalo muy fino o pásalo por un prensador. En un cuenco mezcla la nata agria, la mayonesa y el ajo, y sazona con una pizca de sal y pimienta.
- Tras 20 minutos de horneado, saca las patatas del horno. Espolvoréalas con la mitad del queso rallado, reparte el bacon frito de forma uniforme y luego distribuye por encima la salsa de nata y ajo a cucharadas, formando pequeños montones irregulares.
- Espolvorea todo con el resto del queso y vuelve a meter en el horno unos 12–15 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore bien y las patatas estén tiernas; compruébalo pinchando con un tenedor.
- Al sacar del horno, espolvorea el pastel con el cebollino picado. Deja reposar 5 minutos para que se temple un poco antes de cortarlo en cuadrados.
Conservación
Guarda las sobras tapadas en la nevera hasta 2 días. Recalienta en el horno o en una sartén tapada para que las patatas recuperen algo de su textura crujiente; en el microondas quedarán más blandas pero seguirán sabrosas.