Pastel de patata turco con carne picada Recipe
El pastel de patata turco con carne picada es un plato en capas de carne, patatas y salsa de tomate que recuerda un poco a una mezcla entre musaca y lasaña, solo que sin pasta. Las finas rodajas de patata se hornean con un relleno aromático, creando un plato casero y dorado. En los hogares turcos, pasteles similares suelen aparecer en las cenas familiares, cuando varias personas tienen que saciarse con una sola fuente.
Este pastel de patata turco combina capas de patatas finamente cortadas, jugosa carne picada y una salsa de tomate aromatizada con pimentón y comino. Sus sabores recuerdan un poco a la musaca, pero sin berenjena ni bechamel, así que el plato es más sencillo y a la vez muy contundente. La superficie dorada y ligeramente gratinada con queso hace que cada porción parezca un pequeño plato casero de comfort food recién salido del horno.
Consejos del chef
Corta las patatas realmente finas: si quedan demasiado gruesas, el pastel puede necesitar 10–15 minutos extra de horneado hasta que se ablanden por dentro. Deja que la salsa de carne reduzca en la sartén hasta que quede algo espesa; si está demasiado líquida, el pastel soltará mucho jugo y será difícil cortarlo en porciones bonitas. Después de sacarlo del horno, dale esos 10 minutos de reposo: las rodajas se "ligarán" y no se desharán al primer corte.
Sugerencias de servicio
Sírvelo con una ensalada sencilla de pepino, tomate y cebolla morada aliñada con limón, o con un bol de yogur natural con una pizca de sal y menta. Para beber, combina bien con té negro ligeramente frío o una copa de vino tinto seco si lo sirves en una cena relajada de fin de semana con amigos. Es un plato perfecto para comidas compartidas: una fuente alimenta sin problema a varias personas en una noche de película.
Ingredientes
- patatas - 800 g
- carne picada - 400 g
- cebolla - 1 pieza
- ajo - 2 dientes
- tomates en conserva - 400 g
- pimiento - 1 pieza
- aceite - 3 cucharadas
- pimentón dulce - 1 cucharadita
- pimentón picante - 0.5 cucharaditas
- comino molido - 0.5 cucharaditas
- queso amarillo rallado - 80 g
- sal
- pimienta
Preparación
- Pela las patatas y córtalas en rodajas finas de unos 3–4 mm de grosor. Ponlas en un bol con agua fría para que no se oscurezcan. Pela y pica finamente la cebolla. Pela y pica el ajo. Limpia el pimiento de semillas y córtalo en dados pequeños.
- Calienta 2 cucharadas de aceite en una sartén grande a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe 4–5 minutos, hasta que se ablande y quede ligeramente translúcida. Añade el ajo y sofríe 30 segundos más.
- Añade la carne picada, sube el fuego y fríe 7–8 minutos, deshaciendo los grumos con una cuchara, hasta que la carne se dore y deje de estar cruda.
- Añade el pimiento, el pimentón dulce, el picante, el comino, sal y pimienta. Sofríe 3–4 minutos, removiendo, hasta que el pimiento se ablande ligeramente.
- Vierte los tomates en conserva, mezcla y cocina a fuego medio 10–12 minutos, hasta que la salsa espese ligeramente. Si es necesario, rectifica de sal y pimienta.
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Unta una fuente apta para horno con la 1 cucharada de aceite restante.
- Escurre las patatas y sécalas con papel de cocina. Coloca en el fondo de la fuente una primera capa de rodajas de patata, ligeramente superpuestas. Sálalas suavemente.
- Extiende sobre las patatas la mitad de la salsa de carne y tomate y repártela de forma uniforme. Cubre con otra capa de patatas, salando de nuevo ligeramente. Coloca encima el resto de la salsa y termina con una última capa de patatas.
- Cubre la fuente con papel de aluminio y hornea 30 minutos. Después retira el papel, espolvorea la superficie con el queso rallado y hornea 10–15 minutos más, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente, y las patatas estén tiernas al pincharlas con un cuchillo.
- Al sacar el pastel del horno, déjalo reposar 10 minutos para que se asiente un poco y sea más fácil de cortar en porciones limpias.
Conservación
Guarda los restos, una vez fríos, bien tapados en la nevera hasta 2–3 días. Calienta las porciones en el horno o en una sartén tapada a fuego suave para que las patatas no se sequen. También se puede congelar en porciones individuales y recalentar directamente del congelador, cubriendo con papel de aluminio para que no se queme la superficie.