Pastel de patata mexicano con chorizo y maíz Recipe
Es un pastel gratinado por capas de patatas cortadas finas, chorizo picante, maíz y queso, horneado hasta quedar dorado. En México, los platos al horno se preparan a menudo para reuniones familiares, porque se pueden repartir fácilmente en porciones y se mantienen calientes durante mucho tiempo. Su sabor recuerda a una mezcla entre un gratinado de patatas y una pizza de chorizo, pero en una versión más saciante.
Este pastel mexicano combina las familiares patatas con el chorizo intensamente especiado y el maíz dulce, creando un plato con un marcado toque picante, aroma ahumado y textura cremosa. El montaje en capas hace que cada porción tenga la proporción perfecta entre la superficie crujiente y llena de queso y el interior tierno impregnado de nata y de la grasa del chorizo. Es un gran ejemplo de cómo la cocina mexicana puede transformar ingredientes sencillos en un plato festivo, saciante y con carácter.
Consejos del chef
Lo más importante es cortar las patatas realmente finas: si tienen más de 3 mm de grosor, pueden quedar algo duras a pesar del tiempo de horneado. Merece la pena probar una rodaja de patata tras 40 minutos de horneado: debe poder atravesarse fácilmente con un cuchillo, pero sin deshacerse. Ten cuidado también con la sal: el chorizo y el queso ya son salados, así que sazona las patatas con moderación y ajusta el picante del chile al gusto de la familia, empezando por una cantidad algo menor que la indicada en la receta.
Sugerencias de servicio
Sírvelo como plato principal en reuniones de fin de semana con cerveza: combina de maravilla con una lager rubia o una michelada sin alcohol a base de zumo de tomate y lima. Acompáñalo con una ensalada sencilla de tomate y cebolla morada o con un cuenco de guacamole con nachos para equilibrar el carácter más contundente del pastel. También es un plato ideal para ver el partido con amigos: se puede cortar en porciones tipo pizza y servir directamente de la fuente.
Ingredientes
- patatas - 800 g
- chorizo - 250 g
- maíz - 150 g
- cebolla - 1 pieza
- nata para cocinar - 200 ml
- queso amarillo (tipo semicurado para fundir) - 150 g
- ajo - 2 dientes
- pimentón dulce - 1 cucharadita
- guindilla/chile molido - 0.5 cucharaditas
- aceite vegetal - 1 cucharada
- cilantro - 2 cucharadas
- sal
- pimienta negra
Preparación
- Pela las patatas y córtalas en rodajas finas de unos 2–3 mm de grosor. Lo más fácil es hacerlo con una mandolina o un cuchillo muy afilado.
- Pela la cebolla y córtala en plumas finas. Pica el ajo muy fino.
- Corta el chorizo en medias lunas o en dados pequeños.
- Calienta el aceite en una sartén a fuego medio. Añade el chorizo y fríe 4–5 minutos, hasta que suelte parte de la grasa y se dore ligeramente.
- Añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos más, hasta que se ablande. Agrega el ajo y sofríe 1 minuto más, removiendo.
- Incorpora el maíz, el pimentón dulce y el chile, mezcla y sofríe 2 minutos. Retira la sartén del fuego.
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Unta ligeramente con aceite o con la grasa del chorizo una fuente apta para horno.
- Coloca en el fondo de la fuente una primera capa de rodajas de patata, ligeramente superpuestas. Sazona con un poco de sal y pimienta.
- Reparte encima parte de la mezcla de chorizo y maíz y espolvorea con un poco de queso. Repite las capas hasta terminar los ingredientes, acabando con una capa de patatas.
- Mezcla la nata con una pizca de sal y pimienta y vierte de forma uniforme por la superficie del pastel.
- Cubre la fuente con papel de aluminio y hornea durante 30 minutos.
- Pasados 30 minutos, retira el papel, espolvorea la superficie con el resto del queso y hornea 10–15 minutos más, hasta que el queso se funda y se dore ligeramente y las patatas estén tiernas al pincharlas con un cuchillo.
- Al sacar del horno, deja reposar el pastel 10 minutos para que se asiente un poco. Antes de servir, espolvorea con cilantro picado.
Conservación
Guarda los restos del pastel en la nevera, bien tapados, hasta 3 días. Recalienta en el horno o en el microondas hasta que esté bien caliente en el centro. También se puede congelar en porciones individuales y recalentar directamente desde congelado a fuego suave en el horno.