Pastel alemán de patatas y requesón Kartoffel-Quark-Auflauf Recipe
Kartoffel-Quark-Auflauf es un sencillo pastel gratinado de patatas y requesón, típico de distintas regiones de Alemania como comida económica y saciante. Recuerda a una mezcla entre las patatas con requesón polacas y un gratinado de patatas. Es delicado, ligeramente cremoso, con una superficie crujiente y un marcado aroma a queso.
Este gratinado alemán de patatas y requesón tiene el carácter de una comida casera y rústica: saciante pero no pesado, con un marcado aroma lácteo. La combinación de patatas cocidas, requesón y nata crea un interior que recuerda a una tarta de queso salada muy delicada, cubierto por una corteza dorada de queso. Es uno de esos platos que convierten unos pocos ingredientes sencillos en una comida completa para toda la familia.
Consejos del chef
Lo mejor es cocer las patatas el día anterior y dejarlas enfriar por completo: así se cortan de forma uniforme y no se deshacen en el gratinado. Conviene aplastar el requesón muy a conciencia o incluso triturarlo brevemente para que la mezcla quede lisa y cuaje de manera uniforme. Hacia el final del horneado controla la superficie: si el queso se dora demasiado rápido, cubre la fuente de forma suelta con papel de aluminio para que el interior tenga tiempo de hacerse.
Sugerencias de servicio
Sírvelo con una sencilla ensalada de pepino o una ensalada verde con vinagreta: equilibran muy bien la textura cremosa del gratinado. Para beber combina con kéfir, leche fermentada o un vino blanco ligero si es una comida de fin de semana. Es un plato ideal para los días en que vuelves tarde a casa: puedes montar el gratinado con antelación, guardarlo en la nevera y simplemente meterlo al horno cuando todos estén de camino.
Ingredientes
- patatas peladas, cocidas hasta que estén tiernas - 800 g
- requesón semigraso bien escurrido - 400 g
- huevo - 2 piezas
- nata 12–18% de grasa - 150 ml
- queso amarillo rallado, para espolvorear por encima - 80 g
- cebollino picado - 3 cucharadas
- mantequilla para engrasar la fuente y unos copos por encima - 20 g
- sal al gusto
- pimienta al gusto
- nuez moscada opcional, rallada - 0.25 cucharaditas
Preparación
- Precalienta el horno a 180°C (calor arriba y abajo). Unta con mantequilla una fuente apta para horno de unos 20×30 cm.
- Corta las patatas cocidas y enfriadas en rodajas de unos 0,5 cm de grosor o en dados grandes, según prefieras.
- En un bol aplasta el requesón con un tenedor o tritúralo brevemente para que no queden grumos grandes. Añade los huevos, la nata, el cebollino picado, una pizca de sal, pimienta y nuez moscada. Mezcla hasta obtener una masa homogénea.
- Coloca una capa de patatas en el fondo de la fuente, sala y pimienta ligeramente. Extiende por encima la mitad de la mezcla de requesón y alisa la superficie.
- Repite las capas: el resto de las patatas (sazonadas ligeramente) y el resto de la mezcla de requesón por encima.
- Espolvorea todo con el queso amarillo rallado y reparte unos pequeños copos de mantequilla por la superficie para que el gratinado se dore bien.
- Introduce la fuente en el horno precalentado y hornea unos 35–45 minutos, hasta que la parte superior esté dorada y la mezcla de requesón haya cuajado (al mover ligeramente la fuente no debe temblar como una gelatina).
- Saca el gratinado del horno y déjalo reposar 10 minutos para que se temple un poco y sea más fácil de cortar. Sirve caliente, cortado en cuadrados.
Conservación
Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera hasta 3 días. Para recalentar, calienta en el horno o en microondas hasta que esté bien caliente; si se seca demasiado, puedes añadir una cucharada de nata o leche por encima antes de calentar.