Pastel alemán de patatas con queso y jamón en sartén Recipe
Este pastel de rodajas de patata, jamón y queso se prepara en la sartén, así que no necesitas horno. En Alemania, platos parecidos se hacen a menudo con las sobras de patatas del almuerzo, transformándolas en una cena contundente. Sabe a una mezcla de tortilla, gratinado y patatas fritas: mucho queso, mucho sabor y poco que fregar.
Este pastel alemán de patatas en sartén es un plato ingenioso del tipo “Resteküche”, la cocina de aprovechamiento, en la que las patatas del día anterior se convierten en una cena contundente y llena de queso. Combina una crema de huevo y nata, queso fundente y jamón salteado, y todo se hace en una sola sartén, sin usar el horno. Sabe un poco a tortilla gruesa, un poco a gratinado y un poco a patatas fritas de sartén, algo que se agradece especialmente en las noches más frías.
Consejos del chef
Si usas patatas crudas, córtalas realmente finas: cuanto más finas sean las rodajas, antes se ablandarán y se cocinarán de forma uniforme bajo la tapa. La clave es el fuego bajo y la paciencia: la mezcla de huevo debe cuajarse suavemente sin quemar el fondo, así que es mejor añadir 3–4 minutos de cocción que luego rascar una capa negra de la sartén. Ralla el queso con un rallador fino: se derretirá más rápido y formará una capa uniforme y apetitosa en la superficie.
Sugerencias de servicio
Sírvelo directamente de la sartén, cortado como una tarta, con una ensalada sencilla de pepino o de hojas variadas con vinagreta: equilibran muy bien lo contundente del queso y las patatas. A esta cena le va un vaso de cerveza rubia, un vaso de leche fermentada o simplemente un té fuerte, especialmente cuando en otoño vienen amigos a jugar a juegos de mesa. También es un buen plato para una comida rápida después del trabajo, cuando no quieres encender el horno ni ensuciar muchos cacharros.
Ingredientes
- patatas - 600 g
- jamón - 150 g
- queso amarillo semicurado (tipo gouda, emmental) - 120 g
- cebolla - 1 pieza
- nata líquida para cocinar - 120 ml
- huevo - 2 pieza
- aceite - 20 ml
- perejil fresco picado - 1 cucharada
- sal - 4 g
- pimienta - 1 g
- pimentón dulce o ahumado - 2 g
Preparación
- Si usas patatas crudas, pélalas y córtalas en rodajas muy finas. Si tienes patatas cocidas del día anterior, córtalas en rodajas de unos 0,5 cm de grosor.
- Pela la cebolla y córtala en plumas finas. Corta el jamón en tiras o en dados.
- En una sartén grande con tapa calienta el aceite a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos, hasta que se ablande y quede ligeramente transparente.
- Añade el jamón y fríe otros 2–3 minutos, hasta que se dore un poco.
- Coloca las rodajas de patata en la sartén, repartiéndolas en una capa uniforme. Espolvorea con sal, pimienta y pimentón.
- En un bol mezcla la nata con los huevos, añade la mitad del queso rallado y una pizca de sal. Remueve hasta obtener una mezcla homogénea.
- Vierte la mezcla de nata y huevo sobre las patatas en la sartén, de manera que llegue entre las rodajas.
- Tapa la sartén y cocina a fuego lento unos 15 minutos, hasta que la mezcla cuaje y las patatas estén tiernas (las crudas pueden necesitar unos minutos más).
- Retira la tapa, espolvorea la superficie con el resto del queso y cocina 3–5 minutos más sin tapar, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente. Puedes subir el fuego un momento, pero vigila para que el fondo no se queme.
- Espolvorea el pastel con el perejil picado, corta en porciones y sirve directamente de la sartén.
Conservación
Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera hasta 2 días. Para recalentarlas, es mejor usar una sartén a fuego medio-bajo para que el fondo se mantenga ligeramente crujiente y el queso vuelva a fundirse sin resecar el plato.