Pasta turca de queso fresco con menta y nueces Recipe
Es una pasta para untar aromática hecha con queso fresco, menta fresca y nueces crujientes, inspirada en los desayunos turcos. En Turquía, en la mesa de la mañana suele haber varios cuencos con distintos quesos y pastas que se comen con pan y verduras. Esta versión es cremosa, ligeramente salada y refrescante gracias a la menta.
Esta pasta de queso fresco con menta y nueces se inspira en los desayunos turcos, donde en la mesa reinan distintos quesos, aceitunas y panes, y cada uno compone su bocado a su gusto. La combinación de queso cremoso, nueces crujientes y menta fresca da como resultado algo a la vez salado, refrescante y agradablemente nuez. Gracias al añadido de yogur y aceite de oliva, la pasta tiene una textura aterciopelada, ideal para untar pan o bastones de verduras.
Consejos del chef
Tuesta sí o sí las nueces en una sartén seca: este solo paso marca una gran diferencia en el sabor, ya que resalta su dulzor y aroma. Ajusta la consistencia al final: si la pasta va a ir sobre tostadas, déjala más espesa, y si quieres servirla como dip en una reunión con amigos, añade un poco más de yogur o aceite de oliva. Ve con cuidado con la sal: si utilizas un queso más salado, es mejor sazonar solo después de probar.
Sugerencias de servicio
Sírvela con pan de pita caliente, pepino fresco y tomate como desayuno rápido entre semana o como cena ligera en verano. También funciona muy bien en una tabla de aperitivos junto a hummus, aceitunas y verduras cortadas, para acompañar vino o limonada casera. A menudo la preparo por la mañana en un tarro y me la llevo al trabajo como acompañamiento de una rebanada de pan para el segundo desayuno.
Ingredientes
- queso fresco (tipo requesón o feta suave) - 200 g
- yogur natural - 80 g
- nueces - 30 g
- menta fresca picada - 2 cucharadas
- aceite de oliva - 1.5 cucharadas
- zumo de limón - 1 cucharadita
- pimentón dulce molido - 0.5 cucharaditas
- pimienta negra recién molida
Preparación
- Pica las nueces sin que queden demasiado finas. Si tienes un momento, tuéstalas en una sartén seca durante 2–3 minutos a fuego medio, hasta que empiecen a desprender aroma y se doren ligeramente, luego deja enfriar.
- Lava la menta, sécala y pícalas finamente. Si utilizas requesón en lugar de un queso tipo feta, desmenúzalo antes con un tenedor.
- Desmenuza el queso con un tenedor en un bol hasta obtener trocitos pequeños. Añade el yogur, el aceite de oliva, el zumo de limón y el pimentón molido.
- Mezcla todo con un tenedor o una cuchara hasta obtener una pasta espesa pero cremosa. Si queda demasiado seca, añade un poco de yogur o de aceite de oliva.
- Añade la menta picada y la mayoría de las nueces, salpimenta con pimienta negra. Prueba y, si el queso no es muy salado, puedes añadir una pizca de sal.
- Pasa la pasta a un cuenco, espolvorea con el resto de las nueces y un poco de pimentón molido. Sirve enseguida o refrigera 20–30 minutos para que los sabores se integren.
Conservación
Guarda la pasta en un recipiente hermético en la nevera hasta 2 días. Si se espesa o se seca un poco, añade una cucharadita de yogur o un chorrito de aceite de oliva y mezcla bien antes de servir.