Parmigiana di melanzane – berenjena al horno con queso Recipe
La parmigiana di melanzane es un gratinado en capas de berenjena, salsa de tomate y queso. En el sur de Italia aparece a menudo en comidas familiares y celebraciones, un poco como nuestro gratinado de patatas. Es saciante, llena de sabor y está deliciosa también al día siguiente.
La parmigiana di melanzane es un gratinado en el que la berenjena tierna, con un ligero toque ahumado, se une a una salsa de tomate espesa y al queso fundido, creando capas llenas de umami. Es un plato profundamente arraigado en la cocina del sur de Italia, que aparece a menudo en grandes y ruidosas reuniones familiares.
Consejos del chef
Merece la pena salar previamente las rodajas de berenjena y dejarlas reposar unos minutos, para después secarlas: así soltarán el amargor y absorberán menos aceite. Si tienes tiempo, ásalas ligeramente o fríelas antes de colocarlas en la fuente, para que el gratinado no quede aguado. Después de sacarla del horno, deja reposar la parmigiana al menos 15–20 minutos: se corta mejor y los sabores se integran.
Sugerencias de servicio
La parmigiana es perfecta como plato principal para la comida del domingo, servida con una sencilla ensalada de tomate o una mezcla de hojas verdes con vinagreta. Combina muy bien con un vino tinto de cuerpo medio, como Montepulciano d’Abruzzo o Chianti. Al día siguiente puedes llevarte una porción para el almuerzo en el trabajo: sabe incluso mejor recalentada.
Ingredientes
- berenjenas de tamaño medio, en total unos 700–800 g - 2 piezas
- passata de tomate puré de tomate espeso - 700 ml
- mozzarella escurrida de su suero, cortada en rodajas - 250 g
- queso parmesano rallado o otro queso curado tipo Grana Padano - 50 g
- dientes de ajo finamente picados - 2 piezas
- albahaca fresca hojas desgarradas en trozos - 1 puñado
- aceite de oliva más un poco para engrasar la fuente - 4 cucharadas
- sal para la berenjena y la salsa
- pimienta negra recién molida al gusto
Preparación
- Lava las berenjenas y córtalas en rodajas longitudinales de unos 0,5 cm de grosor. Colócalas sobre una tabla grande o bandeja, sala ligeramente por ambos lados y deja reposar 20 minutos, hasta que suelten algo de jugo.
- Mientras tanto, prepara la salsa. Calienta 1 cucharada de aceite de oliva en una sartén a fuego medio. Añade el ajo picado y sofríe 1–2 minutos, hasta que se ablande ligeramente y desprenda aroma, pero sin que se dore.
- Vierte la passata de tomate, sazona con una pizca de sal y pimienta. Cocina a fuego medio 10–15 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la salsa espese ligeramente. Al final añade la mitad de la albahaca desgarrada.
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo).
- Enjuaga rápidamente las rodajas de berenjena bajo el grifo para eliminar el exceso de sal y sécalas bien con papel de cocina.
- Calienta 3 cucharadas de aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio. Fríe las rodajas de berenjena por tandas durante 2–3 minutos por cada lado, hasta que se ablanden y se doren ligeramente. Si es necesario, añade un poco más de aceite. También puedes hornear las rodajas en el horno, pincelándolas con una fina capa de aceite y horneándolas 15–20 minutos, hasta que se ablanden y se doren.
- Unta ligeramente con aceite una fuente para horno (de unos 20×25 cm). Extiende una capa fina de salsa de tomate en el fondo.
- Coloca la primera capa de rodajas de berenjena, ligeramente superpuestas. Reparte por encima un poco de salsa, unas rodajas de mozzarella, espolvorea con un poco de parmesano y unas hojas de albahaca.
- Repite las capas hasta terminar con los ingredientes. La capa superior debe ser de salsa, mozzarella y parmesano.
- Cubre la fuente con papel de aluminio (con la cara brillante hacia dentro) y hornea 20 minutos. Después retira el papel y hornea otros 15–20 minutos, hasta que el queso de la superficie se derrita y se dore ligeramente.
- Saca el gratinado del horno y deja reposar 10–15 minutos para que se asiente un poco; así será más fácil de cortar. Sirve espolvoreado con el resto de la albahaca fresca.
Conservación
La parmigiana se conserva bien en la nevera y se puede recalentar en el horno o en el microondas. También puedes congelar porciones individuales ya horneadas y recalentarlas directamente desde el congelador a temperatura moderada.