Bolitas alemanas de pan y queso Käse-Semmelknödel Recipe
Estas bolitas hechas con pan duro y queso son una versión más golosa de los clásicos knödel de pan alemanes. En Baviera se sirven a menudo como acompañamiento saciante para salsas de asado o como plato principal con ensalada. Saben a mezcla de pudding de pan y bolitas de masa: tiernas por dentro, ligeramente quesudas y muy contundentes.
Käse-Semmelknödel son la quintaesencia del "no waste" bávaro: con pan duro y queso se crea algo entre un knödel esponjoso y un pudding de pan. Su interior tierno y jugoso, con un claro sabor a queso y mantequilla, absorbe de maravilla las salsas de asado, mientras que el perejil y la cebolla les aportan carácter. Es uno de esos platos que realmente sacian y reconfortan después de un día entero de actividad.
Consejos del chef
Los panecillos deben estar claramente secos: si están demasiado frescos, la masa quedará pastosa y las bolitas pueden deshacerse. Después de remojar el pan, la masa debe ser densa y pegajosa pero moldeable; si la bola se desparrama en la mano, añade una o dos cucharadas más de harina. Vigila también que el agua solo burbujee suavemente: si hierve con demasiada fuerza, los knödel pueden abrirse.
Sugerencias de servicio
Lo mejor es servirlas con una salsa oscura y concentrada de asado o de setas y una ensalada sencilla con vinagreta, que equilibre su contundencia. Combinan muy bien con una cerveza clara tipo Helles o con cerveza de trigo sin alcohol si cocinas para una comida familiar. Este plato también funciona muy bien en reuniones invernales con amigos: pones un cuenco de bolitas, una olla de salsa y cada uno se sirve a su gusto.
Ingredientes
- panecillos de trigo (del día anterior) - 250 g
- leche - 250 ml
- queso amarillo rallado - 120 g
- huevo - 2 pieza
- cebolla - 1 pieza
- mantequilla - 25 g
- perejil fresco picado - 2 cucharadas
- harina de trigo - 20 g
- sal - 6 g
- pimienta negra molida - 1 g
Preparación
- Corta los panecillos en dados pequeños y pásalos a un bol grande.
- Calienta la leche hasta que esté caliente pero sin hervir. Viértela sobre los dados de pan, mezcla y deja reposar 10–15 minutos, hasta que el pan absorba el líquido y se ablande.
- Pela la cebolla y córtala en dados finos. Derrite la mantequilla en una sartén y sofríe la cebolla 3–5 minutos a fuego medio, hasta que se ablande y quede translúcida, sin dorarse. Deja que se enfríe ligeramente.
- Añade al pan remojado la cebolla salteada, el queso amarillo rallado, el perejil picado, los huevos, la harina, la sal y la pimienta.
- Mezcla todo muy bien con la mano o con una cuchara, aplastando ligeramente, hasta obtener una masa densa y pegajosa. Si está demasiado líquida y no mantiene la forma, añade un poco más de harina.
- Cubre el bol y deja reposar la masa 10 minutos para que se asiente ligeramente.
- Pon a hervir agua con sal en una olla grande. Reduce el fuego para que el agua hierva solo suavemente.
- Con las manos húmedas, forma bolas del tamaño de una mandarina pequeña, presionándolas ligeramente para que queden compactas.
- Introduce las bolitas con cuidado en el agua y cuécelas 12–15 minutos. Pasados unos minutos, mueve ligeramente la olla para que no se peguen al fondo.
- Saca las bolitas cocidas con una espumadera a un plato. Sirve de inmediato como acompañamiento de una salsa o con una ensalada sencilla.
Conservación
Las bolitas sobrantes se pueden guardar en la nevera hasta 2 días y recalentar al vapor, en agua muy caliente o en el horno cubiertas con un poco de mantequilla. También se pueden congelar y recalentar directamente sin descongelar, al vapor o en salsa caliente.