Lebkuchen alemán navideño en bandeja Recipe
El Lebkuchen son unas galletas de jengibre blandas y aromáticas que en Alemania aparecen en las tiendas ya en otoño y acompañan todo el periodo de Adviento. La versión en bandeja es más sencilla que las galletas cortadas con moldes: se corta como un bizcocho después de hornear. De sabor recuerda a una mezcla entre un pastel de miel y un pan de especias, con una marcada nota cítrica.
El Lebkuchen en bandeja es una versión ingeniosamente simplificada de las galletas de jengibre alemanas: todo el aroma del mercado navideño concentrado en una sola plancha blanda. La combinación de miel, frutos secos, especias y piel de cítricos confitada ofrece un sabor intenso y reconfortante que mejora con cada día de reposo. Cortarlos en pequeños cuadrados en lugar de usar cortapastas ahorra tiempo y el resultado es igual de festivo.
Consejos del chef
Asegúrate de que la mezcla de miel, azúcar y mantequilla esté solo templada, no caliente, antes de añadir los huevos; de lo contrario se cuajarán y la masa se cortará. La consistencia antes de hornear debe ser espesa pero fluida; si está demasiado densa, añade una cucharada de leche para poder extenderla mejor en la bandeja. Aplica el glaseado sobre el pastel aún caliente para que se adhiera bien a la superficie y forme una capa lisa y brillante.
Sugerencias de servicio
Estas galletas de jengibre saben mejor con una taza de té caliente con limón o vino caliente durante una tarde de diciembre viendo una película. Quedan estupendas colocadas en una lata metálica y regaladas como detalle comestible para San Nicolás o la cena de Navidad en la oficina. En la mesa navideña puedes cortarlas en cubitos muy pequeños y servirlas en una bandeja junto al pastel de amapola y la tarta de queso.
Ingredientes
- miel líquida - 150 g
- azúcar - 80 g
- mantequilla - 80 g
- harina de trigo - 250 g
- avellanas molidas - 80 g
- huevo - 2 pieza
- levadura en polvo - 1 cucharadita
- mezcla de especias para pan de jengibre - 2 cucharaditas
- piel de naranja confitada finamente picada - 40 g
- zumo de limón para el glaseado - 1 cucharada
- azúcar glas para el glaseado - 120 g
- sal pizca - 1 pizca
Preparación
- Pon la miel, el azúcar y la mantequilla en un cazo pequeño. Calienta a fuego lento, removiendo, hasta que los ingredientes se mezclen y el azúcar casi se disuelva por completo. No dejes que hierva. Deja templar unos 10–15 minutos.
- Precalienta el horno a 180°C (calor arriba y abajo). Forra una bandeja de unos 20×30 cm con papel de hornear.
- En un bol mezcla la harina, las avellanas molidas, la levadura en polvo, la mezcla de especias para pan de jengibre y la pizca de sal.
- Añade los huevos a la mezcla de miel ya templada y mezcla rápidamente con unas varillas. Después ve incorporando poco a poco los ingredientes secos, mezclando con una cuchara hasta obtener una masa espesa pero fluida.
- Añade la piel de naranja confitada picada y mezcla. Vierte la masa en la bandeja preparada y alisa la superficie con una cuchara o espátula.
- Hornea 18–20 minutos, hasta que la superficie esté elástica al tacto y un palillo insertado en el centro salga seco.
- Mientras el pastel se templa ligeramente, prepara el glaseado: pon el azúcar glas en un bol, añade el zumo de limón y 1–2 cucharadas de agua caliente. Mezcla enérgicamente hasta obtener un glaseado liso, espeso pero fluido.
- Vierte el glaseado sobre el pastel aún caliente pero no hirviendo y repártelo en una capa uniforme. Deja enfriar por completo hasta que el glaseado se solidifique.
- Una vez frío, corta en pequeños rectángulos o cuadrados y pásalos a una lata o recipiente.
Conservación
Guarda los Lebkuchen en una lata metálica o recipiente hermético a temperatura ambiente hasta 2 semanas. Con el paso de los días el sabor se intensifica y la textura se vuelve aún más tierna.