Guiso de aguja de cerdo con cebolla y pimiento Recipe
El guiso de aguja de cerdo con cebolla y pimiento es uno de esos platos que huelen a hogar y a cocción lenta. La carne se vuelve tierna y jugosa, y la salsa queda espesa y aromática. Es una versión polaca del gulash, algo más ligera que la húngara, pero igual de reconfortante, ideal para los días más frescos.
El guiso de aguja de cerdo con cebolla y pimiento es la esencia de la cocina casera a fuego lento: la carne se estofa largo rato en la salsa hasta quedar tan tierna que casi se deshace con el tenedor. El pimiento y la cebolla aportan dulzor, mientras que el ajo y las especias añaden una profundidad ligeramente picante, dando como resultado una salsa espesa, aromática y perfecta para acompañar patatas o cereales. Es una versión más ligera que la húngara, pero aún muy contundente, adaptada al gusto polaco.
Consejos del chef
Corta la aguja de cerdo en trozos del mismo tamaño y dóralos bien en tandas sobre grasa muy caliente; si echas toda la carne de golpe, soltará agua y en lugar de freírse empezará a cocerse. Sofríe la cebolla hasta que esté blanda y ligeramente dorada, porque será en gran parte la que espese la salsa sin necesidad de añadir harina. Al guiso le sienta bien el tiempo: déjalo burbujear a fuego muy bajo al menos 1,5 horas, removiendo de vez en cuando y añadiendo un poco de caldo si hace falta.
Sugerencias de servicio
Sirve el guiso muy caliente con puré de patatas, trigo sarraceno o ñoquis silesianos; es perfecto como comida familiar de domingo. Un acompañamiento ideal es una sencilla ensalada de col fermentada o pepino encurtido, que equilibra el carácter más pesado y cárnico del plato. Para beber puedes servir cerveza negra, té con limón o compota de manzana, como en una gran comida otoñal después de un largo paseo.
Ingredientes
- aguja de cerdo deshuesada cortada en dados de aprox. 2 cm - 800 g
- cebolla grandes - 2 pieza
- pimiento - 1 pieza
- ajo - 3 dientes
- caldo de verduras o de carne - 600 ml
- concentrado de tomate - 2 cucharadas
- harina para rebozar la carne - 1 cucharada
- aceite - 2 cucharadas
- pimentón dulce - 2 cucharaditas
- pimentón picante o menos, al gusto - 0.5 cucharaditas
- hoja de laurel - 2 pieza
- pimienta de Jamaica en grano - 4 pieza
- sal al gusto
- pimienta al gusto
Preparación
- Corta la aguja de cerdo en dados de unos 2 cm. Seca la carne con papel de cocina para que se dore bien.
- Espolvorea la carne con sal, pimienta y harina, y mezcla bien para que cada trozo quede ligeramente cubierto.
- Pela las cebollas y córtalas en plumas o en dados gruesos. Lava el pimiento, retira las semillas y córtalo en tiras. Pela el ajo y pícalo muy fino.
- Calienta el aceite a fuego bastante fuerte en una olla grande o sartén honda. Añade parte de la carne (no toda de una vez) y fríe 4–5 minutos, hasta que los trozos se doren por todos los lados. Dora la carne en tandas, pasándola a un bol aparte.
- En la misma olla añade la cebolla. Sofríe a fuego medio 5–7 minutos, hasta que se ablande y se dore ligeramente. Si es necesario, añade un poco más de grasa.
- Añade el ajo y sofríe unos 30 segundos, hasta que desprenda aroma.
- Incorpora el pimentón dulce y el picante, mezcla rápidamente para que las especias se unan con la grasa pero no se quemen.
- Vuelve a poner en la olla la carne dorada junto con los jugos que haya soltado. Añade las hojas de laurel y la pimienta de Jamaica.
- Vierte el caldo hasta casi cubrir la carne. Añade el concentrado de tomate y mezcla.
- Lleva a ebullición, luego baja el fuego al mínimo, tapa la olla y cocina a fuego lento 45–60 minutos, hasta que la carne esté tierna. Remueve de vez en cuando y, si hace falta, añade un poco de agua.
- Tras unos 40 minutos de cocción añade el pimiento troceado y cocina otros 15–20 minutos, hasta que el pimiento esté tierno pero no se deshaga.
- Al final, ajusta de sal y pimienta. Si la salsa está demasiado líquida, cocina unos minutos destapado hasta que espese.
- Sirve bien caliente con patatas, cereales o ñoquis.
Conservación
Guarda el guiso enfriado en un recipiente hermético en la nevera hasta 3–4 días. Recalienta a fuego lento, removiendo de vez en cuando; si la salsa se ha espesado demasiado, añade un poco de agua o caldo. También se congela muy bien: congélalo en porciones y consúmelo en un plazo de 3 meses.