Frittata con calabacín y parmesano Recipe
La frittata es la prima italiana de la tortilla: más gruesa, más saciante y llena de verduras. En Italia se come como desayuno rápido, comida ligera o cortada en dados y servida en fiestas como pequeños aperitivos. Esta versión con calabacín y parmesano es delicada, aromática y sabe de maravilla tanto caliente como fría.
Esta frittata combina la sencillez italiana con una textura extremadamente delicada, casi de suflé, gracias a la leche y el parmesano. El calabacín aporta un toque fresco y ligeramente dulce, y el parmesano añade un profundo sabor umami que hace que el plato sea saciante pero siga siendo ligero. Es uno de esos platos que saben a desayuno en un pequeño bar en algún rincón de la Toscana.
Consejos del chef
Es buena idea salar ligeramente el calabacín y escurrir el exceso de agua para que la frittata no quede aguada ni se hunda después de la cocción. Bate los huevos solo hasta integrar los ingredientes, sin montarlos demasiado, para que la textura no quede demasiado esponjosa sino cremosa. Saca la frittata del horno cuando el centro aún tiemble ligeramente: terminará de hacerse con el calor residual y se mantendrá jugosa.
Sugerencias de servicio
Sírvela con una ensalada sencilla de rúcula aliñada con limón y aceite de oliva y una rebanada de pan de masa madre crujiente. Combina muy bien con un café con leche para un desayuno tardío de fin de semana o con una copa de vino blanco seco y ligero para la cena. Para un picnic puedes cortarla en triángulos y guardarla en un táper: fría sabe igual de bien.
Ingredientes
- huevos - 6 pieza
- calabacín mediano, aprox. 250–300 g - 1 pieza
- parmesano rallado también puede ser grana padano - 40 g
- leche se puede sustituir por nata 30% - 40 ml
- aceite de oliva - 2 cucharadas
- cebolla pequeña - 0.5 pieza
- sal al gusto
- pimienta negra recién molida al gusto
- perejil fresco picado; se puede usar cebollino - 2 cucharadas
Preparación
- Lava el calabacín, corta los extremos y córtalo en medias lunas finas. Pela la cebolla y córtala en dados pequeños.
- En una sartén mediana (preferiblemente antiadherente, de unos 24 cm) calienta 1 cucharada de aceite a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos, removiendo, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida, pero sin dorarse.
- Añade el calabacín y la segunda cucharada de aceite. Sofríe 6–8 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que el calabacín se ablande y se dore ligeramente por los bordes. Sala ligeramente.
- En un bol bate los huevos con la leche, añade el parmesano rallado, el perejil picado, sal y pimienta. Mezcla hasta obtener una masa homogénea.
- Baja el fuego de la sartén al mínimo. Reparte el calabacín de manera uniforme en el fondo de la sartén y vierte la mezcla de huevo, moviendo ligeramente la sartén para que el huevo llegue a todas partes.
- Cocina a fuego muy bajo 8–10 minutos sin remover, hasta que los bordes cuajen y el centro esté aún ligeramente húmedo pero no líquido. Si la parte superior está demasiado cruda, tapa la sartén durante los últimos 2–3 minutos.
- Si la sartén es apta para horno, puedes terminar la frittata colocándola 2–3 minutos bajo el grill bien caliente del horno para que la parte superior cuaje y se dore ligeramente. Si no, simplemente cocina un poco más tiempo tapada.
- Deja templar la frittata 3–5 minutos y después deslízala con cuidado sobre un plato. Corta en triángulos o dados y sirve caliente o a temperatura ambiente.
Conservación
La frittata se conserva bien en la nevera 2–3 días en un recipiente hermético. Puedes comerla fría o templarla ligeramente en una sartén a fuego muy bajo o en el microondas, evitando calentarla en exceso para que no se seque.