Frittata con calabacín, tomates y mozzarella Recipe
La frittata es la prima italiana de la tortilla, que se sirve a menudo para el desayuno o un almuerzo ligero. En esta versión encontrarás calabacín, jugosos tomates y mozzarella fundente: un plato ideal cuando en la nevera han quedado algunas verduras y unos cuantos huevos.
Esta frittata es una forma muy italiana de aprovechar las sobras de verduras de la nevera, aquí con el calabacín, los tomates y la mozzarella fundente como protagonistas. Gracias al cuajado lento de los huevos en la sartén, el plato tiene un interior cremoso y, por encima, una ligera costra de queso gratinado.
Consejos del chef
Sofríe primero las verduras por separado hasta que evaporen el exceso de agua, especialmente los tomates; de lo contrario, la frittata puede quedar aguada y hundida. Vierte los huevos sobre una sartén a temperatura media y no los remuevas demasiado, solo levanta suavemente los bordes para que la mezcla se cuaje de forma uniforme. Si quieres gratinar la superficie en el horno o bajo el grill, usa una sartén con mango metálico y vigila que el queso se dore sin llegar a quemarse.
Sugerencias de servicio
Sirve la frittata caliente o a temperatura ambiente con una ensalada sencilla de tomate y pepino o con una mezcla de hojas verdes aliñadas con aceite de oliva. Es perfecta como desayuno de fin de semana para varias personas, brunch de domingo tranquilo o almuerzo rápido para llevar en un táper al trabajo, ya que se corta fácilmente en porciones. Para beber, va bien tanto un café fuerte en el desayuno como un vino blanco ligero si la sirves para una cena tardía.
Ingredientes
- huevos - 6 pieza
- calabacín pequeño o medio grande - 1 pieza
- tomates medianos, bastante firmes - 2 pieza
- mozzarella puede ser rallada o en trozos - 100 g
- cebolla pequeña - 0.5 pieza
- aceite de oliva - 2 cucharadas
- orégano seco - 0.5 cucharaditas
- albahaca fresca o perejil picados - 2 cucharadas
- sal al gusto
- pimienta al gusto
Preparación
- Precalienta el horno a 180°C (calor arriba y abajo). Si no tienes una sartén apta para horno, prepara una fuente pequeña para gratinar y úntala ligeramente con aceite de oliva.
- Pica finamente la cebolla. Corta el calabacín en medias rodajas finas. Corta los tomates en dados, retirando las partes duras del centro.
- Calienta el aceite en una sartén de unos 22–24 cm de diámetro a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente transparente.
- Añade el calabacín, sala ligeramente y sofríe 5–6 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que se ablande y se dore ligeramente.
- Añade los tomates troceados y el orégano, y sofríe 2–3 minutos más, hasta que parte del jugo se haya evaporado. Reparte las verduras en una capa uniforme en la sartén y baja el fuego al mínimo.
- En un bol bate los huevos con un tenedor o varilla, añade sal, pimienta y la albahaca o el perejil picados. Vierte la mezcla de huevo sobre las verduras en la sartén y mueve la sartén suavemente para que los huevos se repartan de forma uniforme.
- Reparte por encima la mozzarella en trozos o rallada.
- Cocina a fuego muy bajo 3–4 minutos, hasta que los bordes de la frittata empiecen a cuajar y el centro siga ligeramente líquido.
- Pasa la sartén al horno (o vierte todo en la fuente engrasada) y hornea 8–10 minutos, hasta que los huevos estén completamente cuajados y el queso se haya derretido y dorado ligeramente. El centro debe estar elástico al presionarlo suavemente con una cuchara.
- Saca la frittata del horno y deja reposar 5 minutos para que se temple un poco. Corta en triángulos como si fuera pizza y sirve caliente o a temperatura ambiente.
Conservación
Guarda los restos de frittata en la nevera, bien tapados, hasta 2–3 días. Puedes comerla fría o recalentarla suavemente en una sartén o en el horno, cubierta con papel de aluminio para que no se seque.