Flan mexicano con caramelo Recipe
El flan mexicano es un postre tipo flan muy sedoso, horneado al baño maría, con una gruesa capa de caramelo en el fondo que, al desmoldar, se convierte en salsa. Recuerda un poco a una mezcla entre cheesecake frío y crème caramel, pero es más ligero y lácteo. En México suele aparecer en los almuerzos de domingo y celebraciones familiares como dulce final de la comida.
Este flan tiene una textura excepcionalmente sedosa y ligeramente temblorosa gracias a la combinación de leche condensada y leche fresca, lo que lo diferencia de postres más pesados a base de nata. La gruesa capa de caramelo, que al desmoldar se convierte en una salsa ámbar y densa, aporta un contraste agradable entre la dulzura láctea y el ligero amargor del caramelo. Es justamente el tipo de postre que en México cierra los largos y bulliciosos almuerzos dominicales en familia.
Consejos del chef
Calienta el caramelo con paciencia, sin remover, solo moviendo suavemente el cazo: si empiezas a mezclar con una cuchara puede cristalizarse y volverse blanquecino. Mezcla la preparación de huevos y leche solo hasta integrar, sin batir, porque un flan demasiado aireado tendrá agujeros como un queso en lugar de una textura lisa. Vigila que el baño maría no hierva con demasiada fuerza: si el agua empieza a burbujear, baja la temperatura del horno, de lo contrario el flan puede cuajarse demasiado rápido y volverse gomoso.
Sugerencias de servicio
Lo ideal es servirlo bien frío, directamente de la nevera, con una cucharada extra de caramelo del fondo del molde por encima de cada porción. Acompaña de un café solo o un espresso después de una comida abundante, y en las noches de verano también combina con un café helado bien frío. Es un postre que impresiona a los invitados en cumpleaños o cenas caseras de estilo mexicano, y al mismo tiempo se puede preparar el día anterior cuando sabes que volverás tarde del trabajo.
Ingredientes
- azúcar para el caramelo - 150 g
- agua para el caramelo - 3 cucharadas
- leche condensada azucarada de lata - 400 g
- leche entera 3,2% de grasa - 400 ml
- huevo a temperatura ambiente - 4 piezas
- yema de huevo para una mejor textura - 2 piezas
- extracto de vainilla o azúcar de vainillina - 1 cucharadita
- sal realza el sabor del caramelo - 1 pizca
Preparación
- Precalienta el horno a 160°C (calor arriba y abajo). Prepara un molde redondo para hornear de unos 20 cm de diámetro o varios ramequines pequeños y una bandeja más grande en la que puedas verter agua.
- Pon el azúcar en un cazo y añade el agua. Calienta a fuego medio sin remover hasta que el azúcar se disuelva y empiece a tomar un color dorado. Cuando el caramelo esté de color ámbar, retira el cazo del fuego y viértelo con cuidado en el fondo del molde, inclinándolo rápidamente hacia los lados para cubrirlo de manera uniforme. Ten cuidado, el caramelo está muy caliente.
- En un bol grande mezcla la leche condensada con la leche normal, añade el extracto de vainilla y una pizca de sal.
- En otro bol bate ligeramente los huevos y las yemas con un tenedor o varilla solo hasta integrar, sin montar. Vierte los huevos en la mezcla de leche, removiendo suavemente para no incorporar demasiado aire.
- Cuela la mezcla a través de un colador fino a una jarra para eliminar posibles grumos. Luego viértela sobre el caramelo ya solidificado en el molde.
- Coloca el molde del flan sobre la bandeja más grande o en una fuente honda. Vierte agua caliente en la bandeja hasta que llegue a la mitad de la altura del molde con el flan: este será el baño maría.
- Introduce todo en el horno y hornea de 50 a 60 minutos, hasta que la mezcla cuaje. El flan está listo cuando el centro tiembla ligeramente al mover el molde, pero no está líquido.
- Saca el molde del baño maría y deja enfriar a temperatura ambiente, luego refrigera al menos 4 horas, mejor toda la noche.
- Antes de servir, separa con cuidado los bordes del flan del molde con un cuchillo. Coloca un plato grande sobre el molde y, con un movimiento firme, inviértelo para que el flan caiga sobre el plato y el caramelo escurra por los lados como salsa.
Conservación
Guarda el flan en la nevera, bien cubierto, en el mismo molde o ya desmoldado en un recipiente hermético. Consumir en 2–3 días para mantener la mejor textura y sabor.