Fasolada – sopa griega de alubias blancas Recipe
La fasolada es una sopa griega espesa de alubias blancas, verduras y aceite de oliva, considerada uno de los platos caseros nacionales. En Grecia se prepara a menudo en invierno como un almuerzo contundente para varios días, servida con pan y aceitunas. De sabor recuerda un poco a la sopa de alubias polaca, pero es más ligera, más tomatera y perfumada con hierbas.
La fasolada es la quintaesencia del “comfort food” griego: una sopa espesa y tomatera en la que las sencillas alubias blancas se transforman en algo increíblemente aromático gracias al aceite de oliva y las hierbas. En los hogares griegos se cocina en una olla grande para dos o tres días, porque con cada recalentado sabe más plena y equilibrada. Es más ligera que la típica sopa de alubias polaca, pero igual de saciante, con una base claramente vegetal y un toque fresco de perejil.
Consejos del chef
No te saltes el remojo de las alubias: acortará el tiempo de cocción y hará que los granos queden tiernos sin deshacerse. Vigila que la sopa solo “tiemble” a fuego bajo; una ebullición demasiado fuerte puede hacer que las alubias se rompan y que el fondo de la olla empiece a pegarse. Añade también aceite de oliva al final: es un truco aprendido de los griegos que da a la sopa una textura sedosa y un sabor más profundo.
Sugerencias de servicio
Lo mejor es servir la fasolada con una rebanada gruesa de pan de pueblo, unas aceitunas y un trozo de feta en un platito aparte, exactamente como se hace en las sencillas tabernas griegas. Es un plato perfecto para días fríos y ajetreados, cuando quieres cocinar una vez y tener comida para varias cenas. Para beber, combina bien con agua con limón o una copa de vino tinto ligero si la sirves como comida tranquila de fin de semana en casa.
Ingredientes
- alubias blancas secas, de grano mediano - 300 g
- zanahoria cortada en medias rodajas - 2 piezas
- apio cortado en rodajas - 2 tallos
- cebolla cortada en dados pequeños - 1 pieza
- ajo finamente picado - 2 dientes
- tomates en conserva troceados o enteros sin piel - 400 g
- concentrado de tomate - 1 cucharada
- aceite de oliva parte para cocinar, parte para servir - 4 cucharadas
- hoja de laurel - 2 piezas
- orégano seco - 1 cucharadita
- sal al gusto, añádela al final de la cocción de las alubias
- pimienta recién molida
- agua para cocer la sopa - 1.5 l
- perejil picado, para servir - 2 cucharadas
Preparación
- Enjuaga las alubias en un colador, cúbrelas con abundante agua fría y deja en remojo toda la noche (mínimo 8 horas) para que se hidraten.
- Al día siguiente escurre el agua, vuelve a enjuagar las alubias, pásalas a una olla, cúbrelas con agua limpia de forma que sobre unos 3 cm por encima de los granos y lleva a ebullición. Cuece a fuego bajo durante 30–40 minutos, hasta que empiecen a ablandarse pero sin estar completamente tiernas. Si hace falta, añade un poco de agua.
- En otra olla grande calienta 2 cucharadas de aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe 3–5 minutos, removiendo, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida, sin dorarse.
- Añade la zanahoria, el apio y el ajo. Sofríe otros 5 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que las verduras se ablanden ligeramente.
- Incorpora los tomates en conserva, el concentrado de tomate, las hojas de laurel, el orégano y vierte unos 1,5 litros de agua. Mezcla y lleva a ebullición.
- Pasa las alubias previamente cocidas (sin el agua de cocción) a la olla con las verduras y los tomates. Cuece a fuego bajo durante 40–50 minutos, hasta que las alubias estén completamente tiernas y la sopa espese ligeramente. Remueve de vez en cuando para que nada se pegue al fondo.
- Al final de la cocción, sazona la sopa con sal y pimienta. Retira las hojas de laurel.
- Antes de servir, añade a la sopa las 2 cucharadas restantes de aceite de oliva y espolvorea con el perejil picado. Sirve bien caliente, preferiblemente con una rebanada de pan.
Conservación
Guarda la fasolada en un recipiente hermético en la nevera hasta 3 días o congélala hasta 3 meses. Al recalentar, hazlo a fuego bajo, añadiendo un poco de agua si se ha espesado demasiado; con cada recalentado el sabor se vuelve más intenso y armonioso.