Ensalada de mozzarella, berenjena asada y tomates Recipe
Esta ensalada es como una caprese después de unas vacaciones en Sicilia: a la combinación clásica de tomates y mozzarella se suma la aromática berenjena asada. Ideal para una cena veraniega, una comida ligera o como plato colorido en una fiesta de estilo italiano.
Esta ensalada combina la frescura de una caprese con el toque ahumado de la berenjena asada, que le da un carácter más siciliano. El contraste entre la mozzarella fría y delicada, la berenjena aún templada y los tomates jugosos hace que el plato sea a la vez ligero y sorprendentemente saciante. La rúcula o la mezcla de hojas verdes aporta un agradable amargor que equilibra la dulzura de las verduras.
Consejos del chef
Hornea la berenjena hasta que esté tierna por dentro y bien dorada en los bordes: solo así tendrá un sabor intenso y no una textura "esponjosa". Conviene sacar la mozzarella de la nevera al menos 20 minutos antes de servir para que alcance la temperatura ambiente y resulte más cremosa. No escatimes en un buen aceite de oliva y añade la sal solo al final, porque los tomates soltarán jugo y será más fácil ajustar el punto de sazón.
Sugerencias de servicio
Sírvela en una fuente grande para que cada uno pueda servirse su porción: queda estupenda en la mesa durante un encuentro veraniego en el balcón o en el jardín. Combina muy bien con vino blanco bien frío, por ejemplo Pinot Grigio, o con limonada casera de limón y menta. Puedes acompañarla con baguette crujiente o focaccia y convertirla en una comida ligera completa en un día caluroso.
Ingredientes
- berenjena (grande) - 1 pieza
- tomates (maduros, de tamaño medio) - 3 pieza
- tomates cherry (opcional, para dar color) - 150 g
- mozzarella en bola (mejor en suero) - 200 g
- rúcula o mezcla de hojas verdes - 50 g
- aceite de oliva (de buena calidad) - 4 cucharada
- vinagre (o zumo de limón) - 1.5 cucharada
- diente de ajo (pequeño) - 1 pieza
- albahaca fresca - 8 hojas
- sal (al gusto)
- pimienta negra recién molida (al gusto)
Preparación
- Precalienta el horno a 200°C (calor arriba y abajo). Lava la berenjena y córtala en rodajas de unos 1 cm de grosor, y luego en trozos más grandes (por ejemplo, cuartos de rodaja).
- Coloca los trozos de berenjena en una bandeja forrada con papel de horno, rocía con 2 cucharadas de aceite de oliva, sala y mezcla con las manos para que cada trozo quede ligeramente cubierto de aceite. Hornea 20–25 minutos, hasta que la berenjena se ablande y se dore ligeramente.
- Mientras tanto, corta los tomates en rodajas gruesas o gajos y parte los tomates cherry por la mitad. Escurre la mozzarella y desgarra con los dedos en trozos más pequeños.
- En un cuenco pequeño vierte 2 cucharadas de aceite de oliva y el vinagre balsámico. Añade el diente de ajo prensado o muy finamente picado, una pizca de sal y pimienta. Mezcla con un tenedor hasta que la salsa emulsione ligeramente.
- En una fuente grande distribuye la rúcula o la mezcla de hojas verdes. Coloca por encima la berenjena asada, ligeramente templada, los trozos de tomate y la mozzarella.
- Riega todo con la salsa preparada y mezcla suavemente con las manos o con pinzas para no aplastar la mozzarella. Por último, espolvorea con las hojas de albahaca desgarradas y un poco más de pimienta negra recién molida.
- Sirve de inmediato a temperatura ambiente, cuando la berenjena aún esté ligeramente caliente: es cuando los sabores se integran mejor.
Conservación
Lo mejor es guardar por separado la berenjena asada, la mezcla de hojas y la salsa, en recipientes herméticos en la nevera, y montar la ensalada justo antes de servir. Consume las sobras en 1–2 días para mantener buena textura y sabor.