Ensalada con mozzarella, naranja y pistachos Recipe
Una ensalada ligera y colorida que combina la cremosidad de la mozzarella, la jugosidad de la naranja y el crujiente de los pistachos. En Italia, estas combinaciones de cítricos con queso aparecen a menudo en invierno, cuando las naranjas están más dulces. Es un entrante estupendo para una fiesta o una cena rápida cuando te apetece algo fresco, pero no solo hojas de lechuga.
Esta ensalada combina el enfoque invernal italiano hacia los cítricos con la cremosa mozzarella y los pistachos crujientes, creando algo a medio camino entre un entrante y un plato principal ligero. El dulzor de la naranja equilibra la delicadeza láctea del queso, y la rúcula aporta un ligero amargor, de modo que el conjunto resulta sorprendentemente complejo a pesar de tener pocos ingredientes. Es uno de esos platos que parecen muy vistosos, pero en realidad se componen de unos pocos elementos sencillos.
Consejos del chef
Es más fácil filetear las naranjas con un cuchillo muy afilado y de hoja fina: retira bien la membrana blanca, porque si no la ensalada tendrá notas amargas. Conviene sacar la mozzarella de la nevera unos 20–30 minutos antes de servir para que alcance la temperatura ambiente y desarrolle un sabor más pleno. Pica los pistachos justo antes de servir, porque pierden rápidamente su textura crujiente si reposan mucho tiempo sobre ingredientes húmedos.
Sugerencias de servicio
Es un entrante estupendo para una cena con amigos: puedes servirla en una fuente grande en el centro de la mesa, junto a una tabla de quesos y pan de masa madre. Combina muy bien con un vino blanco seco de notas cítricas, por ejemplo un sauvignon blanc, o con limonada casera con menta si prefieres una versión sin alcohol. A menudo la sirvo entre semana como cena rápida, añadiendo una rebanada de baguette tostada con aceite de oliva.
Ingredientes
- mozzarella en bola 1 bola grande - 125 g
- naranja mejor si es dulce y jugosa - 2 pieza
- rúcula o mezcla de hojas de ensalada - 40 g
- pistachos sin sal pelados - 25 g
- aceite de oliva virgen extra - 2 cucharadas
- miel o sirope de arce - 1 cucharadita
- zumo de limón recién exprimido - 1 cucharada
- sal una pizca
- pimienta al gusto
Preparación
- Lava la rúcula con agua fría y sécala muy bien, preferiblemente en una centrifugadora para ensalada o sobre papel de cocina.
- Pela las naranjas, retirando la mayor cantidad posible de la parte blanca y amarga. Con un cuchillo afilado, córtalas en rodajas finas o en gajos sin membranas, trabajando sobre un bol para recoger el zumo.
- Escurre la mozzarella de su líquido y córtala en rodajas o desmenúzala con los dedos en trozos más pequeños.
- Pica groseramente los pistachos con un cuchillo, de forma que queden trocitos perceptibles y no un polvo fino.
- En un cuenco pequeño mezcla el aceite de oliva, el zumo de limón, la miel, una pizca de sal y pimienta. Bate con un tenedor unos 20–30 segundos, hasta obtener una salsa homogénea.
- En un plato grande o fuente distribuye la rúcula. Coloca por encima las rodajas de naranja y los trozos de mozzarella.
- Riega la ensalada con la vinagreta preparada y, por último, espolvorea con los pistachos picados. Levanta suavemente las hojas de ensalada con un tenedor en varios puntos para que la salsa llegue también al fondo.
- Sirve inmediatamente después de preparar, cuando la rúcula sigue crujiente y las naranjas están jugosas.
Conservación
Si te sobra ensalada ya aliñada, guárdala en un recipiente hermético en la nevera y consúmela en el plazo de unas horas: la rúcula se ablanda rápidamente y las naranjas sueltan zumo, por lo que no es adecuada para conservarla más tiempo.