Curry rojo tailandés con calabaza y garbanzos Recipe
El curry rojo tailandés con calabaza y garbanzos es un plato vegetal y saciante que combina la cremosidad de la leche de coco, el dulzor suave de la calabaza y una salsa de curry picante. En Tailandia el curry suele servirse como uno de varios platos en el centro de la mesa; aquí tienes una comida completa en una sola olla, ideal para las noches de otoño e invierno.
Este curry rojo tailandés con calabaza y garbanzos combina el dulzor de la calabaza, la cremosidad de la leche de coco y el carácter picante de la pasta de curry, creando un plato profundamente reconfortante. Es una versión vegetal del curry tailandés tan saciante que nadie pregunta dónde está la carne: los garbanzos aportan cuerpo, mientras que la lima y las hierbas le dan ligereza. Un tipo de curry que en Tailandia suele ser solo uno de varios platos en la mesa, pero que aquí se convierte en una comida completa de otoño e invierno en una sola olla.
Consejos del chef
La calabaza gana mucho sabor si antes de añadirla al curry la asas ligeramente en el horno con un poco de aceite: los trozos quedan más dulces y con notas caramelizadas. Sofríe la pasta de curry rojo un momento en la grasa hasta que huela intensamente antes de añadir la leche de coco; es la clave para un sabor profundo. Enjuaga y escurre bien los garbanzos de lata y, hacia el final de la cocción, controla la textura de la salsa: si hace falta, añade un poco de agua o caldo para que el curry no quede demasiado pesado.
Sugerencias de servicio
Sirve el curry con arroz jazmín o integral, espolvoreado con cilantro fresco y rodajitas de chile rojo para quien quiera más picante. Para beber va muy bien agua con rodajas de pepino y lima o un vino blanco semiseco y suave que atenúe el picante. Es un plato perfecto para largas noches de otoño con juegos de mesa, cuando todos pueden servirse curry directamente de una gran olla en el centro de la mesa.
Ingredientes
- calabaza butternut o hokkaido pelada y cortada en cubos de unos 2 cm - 600 g
- garbanzos de lata peso escurrido; se pueden usar garbanzos secos ya cocidos - 240 g
- leche de coco entera para mayor cremosidad - 400 ml
- caldo de verduras o agua para aligerar la salsa - 300 ml
- pasta de curry rojo disponible en la mayoría de supermercados grandes; se puede usar pasta de curry amarillo para una versión más suave - 2.5 cucharadas
- cebolla cortada en pluma - 1 pieza
- ajo picado - 3 dientes
- jengibre fresco rallado fino - 3 cm
- salsa de soja o salsa de pescado si no es necesario que sea vegano - 2 cucharadas
- azúcar moreno equilibra el picante y la acidez - 1 cucharadita
- zumo de lima añadido al final - 1.5 cucharadas
- aceite para freír - 2 cucharadas
- hojas de lima kaffir opcional; se pueden sustituir por ralladura de lima - 2 pieza
- cilantro fresco o perejil picado, para servir - 3 cucharadas
- arroz jazmín unos 60 g por persona - 240 g
- sal al gusto, si hace falta
Preparación
- Cuece el arroz jazmín según las instrucciones del paquete o como suelas hacerlo: enjuágalo, cúbrelo con agua y cuécelo tapado a fuego lento hasta que el agua se absorba.
- En una olla grande o sartén honda calienta el aceite a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos, removiendo, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida.
- Añade el ajo y el jengibre rallado. Sofríe 1–2 minutos, removiendo, hasta que desprendan un aroma intenso.
- Añade la pasta de curry rojo. Sofríe 1–2 minutos, removiendo constantemente, hasta que la pasta se tueste ligeramente y huela aún más. Vigila que no se queme.
- Vierte aproximadamente 1/3 de la lata de leche de coco y mezcla bien con la pasta de curry hasta obtener una salsa homogénea. Cocina 2–3 minutos a fuego lento, hasta que la salsa espese ligeramente y empiece a hacer espuma suave.
- Añade la calabaza en cubos, los garbanzos escurridos, el resto de la leche de coco, el caldo y las hojas de lima kaffir (si las usas). Remueve.
- Lleva el curry a ebullición suave, baja el fuego y cocina 15–18 minutos destapado, hasta que la calabaza esté tierna. Comprueba con un tenedor: debe entrar fácilmente en los trozos de calabaza.
- Añade la salsa de soja y el azúcar moreno. Remueve y cocina 2–3 minutos más. Retira las hojas de lima kaffir si las has añadido.
- Apaga el fuego, añade el zumo de lima y prueba. Si es necesario, ajusta de sal, añade más salsa de soja o un poco de azúcar para equilibrar los sabores.
- Sirve el curry bien caliente, espolvoreado con cilantro fresco o perejil, acompañado de una ración de arroz jazmín.
Conservación
Guarda el curry en un recipiente hermético en la nevera hasta 3 días. Caliéntalo suavemente en un cazo, añadiendo un poco de agua o caldo si la salsa se ha espesado demasiado. También se puede congelar hasta 2–3 meses; descongela en la nevera y recalienta bien antes de servir.