Croissants de mantequilla – rogaliki franceses de desayuno Recipe
Los croissants de mantequilla son bollos ligeros y hojaldrados de masa levada laminada que en Francia se toman por la mañana con café. Por dentro son suaves y delicados, por fuera ligeramente crujientes, con aroma a mantequilla y un toque de dulzor. Es un proyecto para un fin de semana tranquilo, pero el resultado realmente impresiona.
Estos croissants de mantequilla se preparan con masa levada laminada, lo que les da una estructura muy hojaldrada y ligera, similar a la de una panadería francesa. El proceso de pliegues y reposos crea finas capas de masa y mantequilla que se separan al hornear, ofreciendo una textura crujiente por fuera y tierna por dentro, con un intenso aroma a mantequilla.
Consejos del chef
Trabaja siempre con masa y mantequilla bien frías durante el laminado: si notas que la mantequilla empieza a ablandarse demasiado, mete la masa en la nevera unos minutos antes de seguir estirando. Enharina la superficie solo ligeramente para no resecar la masa y utiliza un rodillo pesado para estirar de forma uniforme. No te saltes los tiempos de reposo en frío entre pliegues: son clave para que las capas queden definidas y el croissant suba bien en el horno.
Sugerencias de servicio
Sirve los croissants recién hechos para el desayuno, con mantequilla extra y mermelada casera, o rellenos de jamón y queso para una versión salada. También son perfectos para un brunch de fin de semana acompañados de fruta fresca, yogur y café. Si te sobra alguno del día anterior, córtalo por la mitad y tuéstalo ligeramente para recuperar el crujiente.
Ingredientes
- harina de trigo - 500 g
- leche - 250 ml
- levadura - 7 g
- azúcar - 50 g
- sal - 8 g
- mantequilla - 40 g
- mantequilla - 250 g
- huevo - 1 pieza
Preparación
- Mezcla la leche templada (no caliente) con el azúcar y la levadura. Deja reposar 5–10 minutos, hasta que se forme una ligera espuma en la superficie.
- En un bol grande pon la harina y la sal, añade la mantequilla blanda y la leche con levadura. Amasa a mano o con batidora y gancho durante 8–10 minutos, hasta que la masa esté lisa, elástica y se despegue de las paredes del bol.
- Forma una bola, cubre el bol con film o un paño y deja levar en un lugar cálido durante aproximadamente 1 hora, hasta que la masa más o menos doble su volumen.
- Mientras tanto, prepara la mantequilla para laminar: coloca la mantequilla fría entre dos hojas de papel de hornear y estírala con el rodillo hasta formar un rectángulo de unos 15×20 cm. Mete en la nevera para que se mantenga firme pero maleable.
- Desgasifica ligeramente la masa fermentada presionando con la mano y luego estírala en un rectángulo de unos 30×40 cm sobre la encimera ligeramente enharinada.
- Coloca el rectángulo de mantequilla frío en el centro de la masa. Dobla la masa como una carta: primero cubre la mantequilla con un lado de la masa y luego con el otro, de modo que la mantequilla quede completamente encerrada dentro. Sella bien los bordes.
- Estira con cuidado la masa con la mantequilla hasta obtener un rectángulo de unos 25×60 cm, procurando no romper las capas. Dóblala en tres partes: primero un extremo hacia el centro y luego el otro por encima, como si doblaras una toalla. Envuelve en film y mete en la nevera 20–30 minutos.
- Saca la masa, gírala 90 grados, vuelve a estirarla en un rectángulo de 25×60 cm y dóblala de nuevo en tres. Enfría en la nevera otros 20–30 minutos. Repite este proceso una vez más (en total 3 pliegues).
- Tras el último reposo en frío, estira la masa en un gran rectángulo de unos 30×60 cm y un grosor de unos 3–4 mm. Con un cuchillo afilado o una ruedecilla corta triángulos con una base de unos 8–10 cm.
- Estira ligeramente la base de cada triángulo, haz un pequeño corte en el centro y luego enrolla hacia la punta formando un rogalik. Mete suavemente la punta por debajo para que no se desenrolle.
- Coloca los croissants en una bandeja forrada con papel de hornear, dejando bastante espacio entre ellos. Cubre ligeramente con un paño y deja levar en un lugar cálido durante 1–1,5 horas, hasta que aumenten visiblemente de tamaño y se vuelvan ligeros.
- Precalienta el horno a 200°C (calor arriba y abajo). Bate el huevo con 1 cucharada de agua y pinta con cuidado la superficie de los rogaliki.
- Hornea los croissants 15–20 minutos, hasta que suban bien y tomen un color dorado intenso. Al sacarlos del horno, pásalos a una rejilla para que se templen ligeramente.
Conservación
Najlepiej smakują w dniu pieczenia. Następnego dnia możesz je krótko podgrzać w piekarniku. Upieczone i wystudzone croissanty można mrozić do 1 miesiąca, potem odgrzać w 160°C przez kilka minut.
Hacer croissants en casa puede parecer intimidante, pero seguir el proceso paso a paso convierte la receta en una experiencia muy gratificante. El olor a mantequilla que llena la cocina mientras se hornean y la primera capa crujiente al morderlos hacen que todo el trabajo merezca la pena. Es una de esas recetas que se disfrutan tanto al prepararla como al compartirla con los demás.