Bruschetta con ricotta cremosa y pimiento asado Recipe
Esta versión de bruschetta son tostadas crujientes con ricotta cremosa y dulce pimiento asado. En Italia, estos pequeños bocados suelen aparecer en las fiestas como “aperitivo”: algo para picar antes del plato principal, servido con una copa de vino o limonada.
La bruschetta con ricotta y pimiento asado combina el pan crujiente y ligeramente tostado con un queso cremoso y el toque dulce y ahumado de las verduras al horno. Es un “aperitivo” italiano que abre el apetito antes de un plato más contundente y, al mismo tiempo, queda muy vistoso en la bandeja. El contraste de texturas —tostada crujiente, pimiento tierno y ricotta sedosa— hace que desaparezca del plato en cuestión de minutos.
Consejos del chef
Asa los pimientos hasta que la piel esté bien tostada y arrugada; solo entonces se pelan con facilidad y la pulpa queda dulce y blanda. Tuesta el pan poco tiempo pero a temperatura alta, en una plancha o en el horno, para que quede crujiente por fuera y aún ligeramente tierno por dentro; si se seca demasiado, se desmigará al comerlo. Conviene sazonar la ricotta con antelación con un poco de sal, pimienta y aceite de oliva para que no resulte sosa.
Sugerencias de servicio
Sirve las bruschettas en una tabla grande como parte de una cena a base de picoteo, junto con aceitunas, tomates secos y una tabla de quesos. Combinan muy bien con una copa de prosecco seco o limonada casera de limón y menta cuando organizas una velada con amigos en el balcón. También son una forma sencilla pero elegante de empezar una cena casera antes de un plato de pasta o pescado para dos.
Ingredientes
- baguette u otro pan blanco unos 250–300 g - 1 pieza
- queso ricotta - 250 g
- pimiento - 2 pieza
- ajo partido por la mitad - 1 diente
- aceite de oliva virgen extra más un poco para rociar el pan - 3 cucharadas
- vinagre balsámico opcional - 1 cucharada
- albahaca fresca picada, algunas hojas para decorar - 2 cucharadas
- sal y pimienta negra al gusto
Preparación
- Precalienta el horno a 220°C (calor arriba y abajo). Lava y seca los pimientos y colócalos enteros en una bandeja forrada con papel de horno.
- Asa los pimientos 20–25 minutos, dándoles la vuelta cada pocos minutos, hasta que la piel esté muy arrugada y en partes negra.
- Pasa los pimientos calientes a un bol y cúbrelos con un plato o film transparente durante unos 10 minutos. Así la piel se desprenderá más fácilmente.
- Cuando se hayan templado, retira la piel, elimina las semillas y corta la pulpa en tiras finas.
- En un bol mezcla las tiras de pimiento con 2 cucharadas de aceite de oliva, el vinagre balsámico (si lo usas), una pizca de sal, pimienta y la albahaca picada. Deja reposar unos minutos para que se mezclen los sabores.
- Corta la baguette en rebanadas de unos 1,5 cm de grosor. Colócalas en una bandeja, rocíalas ligeramente con aceite de oliva y hornéalas a 200°C durante 5–7 minutos, hasta que estén ligeramente doradas y crujientes en los bordes.
- Saca las tostadas del horno y, aún calientes, frótalas suavemente con el diente de ajo partido (pásalo 1–2 veces por la superficie del pan).
- En un bol mezcla la ricotta con 1 cucharada de aceite de oliva, una pizca de sal y pimienta hasta que quede suave y cremosa.
- Pon una cucharada de ricotta sobre cada tostada, extiéndela y coloca encima unas tiras de pimiento asado marinado. Decora con hojas de albahaca y sirve de inmediato.
Conservación
Lo ideal es montar las bruschettas justo antes de comerlas para que el pan no se ablande. Si te sobran, guárdalas en la nevera en un recipiente hermético y consúmelas en 1 día; el pan perderá algo de textura, pero el sabor seguirá siendo bueno.