Bollos alemanes gratinados con queso y jamón (Käsebrötchen) Recipe
Crujientes bollos gratinados con queso y jamón que en Alemania se suelen comprar en panaderías como desayuno rápido o tentempié para el trabajo. La versión casera es aún mejor, porque puedes poner tanto queso como quieras. El sabor recuerda a una mezcla entre tostadas con queso y mini pizza, pero sobre un clásico bollo de trigo.
Los Käsebrötchen son la quintaesencia de la panadería alemana: un bollo crujiente, una gruesa capa de queso y jamón y un ligero toque picante de mostaza, todo gratinado hasta quedar dorado. La versión casera permite algo que en la tienda es raro: una ración realmente generosa de queso y un relleno adaptado a tus gustos. Su sabor recuerda a una mezcla entre tostadas de jamón y queso, mini pizza y bocadillo gratinado de puesto callejero, pero sobre un buen bollo de trigo en lugar de pan fino.
Consejos del chef
Utiliza bollos con una miga bastante compacta: si son demasiado blandos pueden empaparse con el relleno y no quedarán tan crujientes; si hace falta, retira un poco del interior para hacer sitio a la mezcla de queso. Ralla el queso con un rallador fino: así se derretirá más rápido y se unirá mejor con la mantequilla y la nata, formando una pasta homogénea que no se escurre de los bollos durante el horneado. Vigila el tiempo en el horno: a partir de unos 10 minutos empieza a echar un vistazo, porque cada horno dora el queso de forma distinta y es fácil pasarse del punto ideal dorado a una superficie demasiado oscura.
Sugerencias de servicio
Están en su mejor momento recién salidos del horno para un desayuno de fin de semana o una cena tranquila frente a una película; solo necesitas un bol de ensalada y una taza de té o cacao. Para una fiesta en casa puedes hacer versiones mini con bollitos pequeños o cortar los bollos ya gratinados en trozos más pequeños y servirlos como aperitivo caliente con cerveza o vino. También son perfectos como "provisión para el camino" antes de un viaje largo en coche: se envuelven fácilmente en papel de aluminio y se llevan contigo.
Ingredientes
- bollo de trigo - 4 piezas
- queso amarillo - 120 g
- jamón - 80 g
- mantequilla - 20 g
- nata - 2 cucharadas
- cebollino - 2 cucharadas
- mostaza - 1 cucharadita
- pimienta negra - 0.25 cucharaditas
Preparación
- Precalienta el horno a 200°C (calor arriba y abajo). Forra una bandeja con papel de horno.
- Corta los bollos horizontalmente por la mitad. Si son muy blandos por dentro, puedes retirar un poco de miga para hacer sitio al relleno.
- Corta el jamón en dados pequeños o en tiras finas. Pica finamente el cebollino.
- En un bol mezcla el queso rallado, el jamón, la nata, la mantequilla blanda, la mostaza, el cebollino y la pimienta. Obtendrás una masa de queso densa y pegajosa.
- Coloca las mitades de bollo en la bandeja con el corte hacia arriba. Pon una capa gruesa de la mezcla de queso sobre cada una, presionando ligeramente con una cuchara para que se adhiera bien.
- Introduce la bandeja en el horno precalentado y hornea de 10 a 12 minutos, hasta que el queso se derrita, se dore ligeramente en los bordes y los bollos estén crujientes.
- Saca del horno y espera 2–3 minutos para que el queso se asiente un poco y no queme. Sirve caliente.
Conservación
Los bollos gratinados saben mejor recién hechos, pero si sobran, déjalos enfriar, guárdalos en un recipiente hermético en la nevera y consúmelos en 1–2 días. Antes de comer, recaliéntalos brevemente en el horno o en una sartén seca para que vuelvan a estar crujientes; evita el microondas, que los ablanda.